Guillermo Azábal
Jerusalén, 30 oct (EFE).- Benjamín Netanyahu, el primer ministro más longevo de la historia de Israel con 19 años en el cargo repartidos en tres períodos, se proclamó el jueves ganador de unas elecciones para las que no partía como favorito, pero que han vuelto a demostrar su astucia política.
PUBLICIDAD
La resiliencia del líder del Likud se debe, según la mayoría de analistas, a su capacidad para beneficiarse del particular "tribalismo político" que dicen caracteriza el sistema israelí, así como al rechazo de gran parte de la sociedad a un Gobierno en el que los partidos árabes -integrados por palestinos ciudadanos de Israel- ostenten puestos de responsabilidad.
"La movilización tribal se basa en la hostilidad, el miedo e incluso el odio al otro, y genera lealtad. La movilización tribal es la más conveniente para Netanyahu, porque incluye hostilidad de clase, étnica y religiosa", destaca el analista y sociólogo Luis Lev Grinberg, profesor emérito de la Universidad Ben Gurión del Néguev.
PUBLICIDAD
La sociedad israelí está atravesada por divisiones entre religiosos y seculares, judíos mizrajíes —con raíces en Oriente Medio y el norte de África— y asquenazíes —oriundos de Europa central y oriental—, y entre la derecha y la izquierda.
Con el 100 % de los votos escrutados, Netanyahu se impuso en las elecciones con 27 escaños, frente a los 21 parlamentarios del líder opositor Gadi Eisenkot (Yashar!).
La actual coalición de Gobierno, integrada por el Likud con partidos ultranacionalistas religiosos y judíos ultraortodoxos ha logrado 53 asientos en el Parlamento, frente a los 48 del bloque de oposición de centroderecha sionista, que completan Bejayad (Juntos) y Los Demócratas. Las dos listas árabes, por su parte, cosecharon el mejor resultado de su historia con 19 diputados en total.
PUBLICIDAD
La responsabilidad en el antes y después de los ataques de Hamás del 7 de octubre, así como la brutal ofensiva contra Gaza en la que Israel ha matado a más de 74.500 palestinos, ha tenido un impacto limitado para Netanyahu, que en 2022 se embolsó 32 escaños.
Desde aquella convocatoria electoral, el país ha sufrido un progresivo aislamiento internacional, una expansión sin parangón de asentamientos ilegales en Cisjordania, y se ha visto envuelto en una espiral de conflictos con Irán y Hizbulá, además de ocupar parcialmente el sur de Líbano y de Siria.
PUBLICIDAD
Esta política belicista de Netanyahu es entendida por su fiel electorado como necesaria para la seguridad del país ante tiempos de creciente antisemitismo global, coinciden los expertos.
"Él se presenta como la única persona capaz de garantizar la seguridad de Israel. Otro factor es su campaña contra los ciudadanos árabes; la gente teme más la presencia de árabes en el Gobierno que el hecho de que él dirija el país", explica a EFE Ilana Shpaizman, profesora del Departamento de Estudios Políticos de la Universidad Bar Ilan (Israel).
PUBLICIDAD
En ese sentido, Netanyahu, en lugar de plantear estas elecciones como un examen de su gestión, presentó los comicios como una lucha entre la supuesta derecha patriótica y una coalición de centroderecha que, según su discurso, estaría dispuesta a pactar con los partidos palestinos y debilitar al país.
Su lema electoral "La derecha o Palestina" es un ejemplo de esa estrategia: sitúa al bloque de Eisenkot en un marco de amenaza nacional, incluso cuando tampoco está a favor de un Estado palestino, no contempla acabar con los asentamientos ni terminar con los ataques en Gaza.
PUBLICIDAD
"Netanyahu no busca privar a los árabes de Israel de sus derechos. Son libres de votar y ser elegidos. En cambio, mediante una deslegitimación constante, vacía ese derecho de su significado hasta que el voto se percibe como una amenaza a la seguridad del Estado", opina el periodista Anshel Pfeffer, autor de la biografía no autorizada 'Bibi: La turbulenta vida y época de Benjamin Netanyahu'.
En esta línea, Grinberg asegura que el "odio contra los árabes es ahora aún más funcional, después de la masacre de Hamás" y argumenta que es el "principal miedo" que moviliza a los votantes de derecha.
Durante la jornada electoral del martes, el Likud pidió a sus electores hacer frente a una "concurrencia masiva" de la población árabe, además de usar durante toda la campaña fotografías y vídeos generados con inteligencia artificial vinculando a la oposición a los palestinos.
PUBLICIDAD
El profesor Udi Sommer, de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Tel Aviv, pone el foco en que los líderes de la oposición han sido "incapaces" de hacer frente a esta retórica ni de "articular un frente coherente" tanto en el Parlamento, como durante la campaña, facilitando la victoria del Likud. EFE
Últimas Noticias
El Consell condonará reintegros de ayudas dana a personas que cumplan requisitos y tengan dificultades para acreditarlas

Cerca de 50 trabajadores afectados por fuga amoniaco en una planta de pollos en Paraguay
En prisión 33 de los detenidos por altercados en las manifestaciones del pasado fin de semana en Francia

ACT. (Previa) Barça y Real Madrid visitan al FC Badalona Women y al Sevilla FC en la Liga F Moeve

La minera brasileña Vale gana 4.048 millones de euros hasta septiembre, un 27% menos, y mantiene previsiones
