Las autoridades paralelas asentadas en el este del país han anunciado la prohibición de entrada a iraníes y afganos a las zonas bajo su control, en una extensión de las restricciones a ciudadanos de otros cuatro países africanos impuestas durante el mes de junio, sin que por ahora hayan trascendido los motivos de esta decisión.
El decreto publicado por el gobierno oriental libio recoge que "se prohíbe la entrada de nacionales de Afganistán e Irán en el territorio libio a través de todos los puntos de entrada terrestres, marítimos y aéreos", si bien hay exenciones a los "miembros de las misiones diplomáticas y consulares acreditadas ante el Estado libio, así como sus familiares que gocen de los mismos privilegios diplomáticos".
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"Asimismo, quedan exentos los profesionales de los sectores de la educación, la medicina y las profesiones sanitarias afines, siempre que hayan obtenido las autorizaciones necesarias y los contratos de trabajo del ministerio competente, de conformidad con la legislación vigente", subraya el texto, que reclama la "aplicación inmediata" de la medida en todos los controles fronterizos.
El documento está firmado por el primer ministro del gobierno oriental, Osama Hamad, aliado del general Jalifa Haftar, quien encabeza el Ejército Nacional de Libia (ELN) y que está enfrentado a las autoridades reconocidas internacionalmente, con sede en Trípoli y lideradas por Abdulhamid Dbeibé.
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Las autoridades del este de Libia ya anunciaron en junio una prohibición de entrada a ciudadanos de Etiopía, Eritrea, Somalia y Sudán, en el marco de lo que describen como esfuerzos para hacer frente a la migración irregular, dado que el país se ha convertido en uno de los principales puntos de paso y salida hacia las costas de Europa.
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