La dueña de Hello Kitty rompe con una serie japonesa tras las críticas de medios chinos

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Pekín, 29 oct (EFE).- La empresa japonesa Sanrio, propietaria de Hello Kitty, My Melody y Cinnamoroll, canceló una colaboración comercial con la serie de espionaje VIVANT y pidió disculpas después de que medios estatales chinos acusaran a la producción de tergiversar la historia y denigrar a China.

En un comunicado publicado el miércoles por la noche en Weibo -semejante a X, censurado en China-, la filial de Sanrio en el país reconoció que la colaboración incluía contenidos incompatibles con su filosofía empresarial y anunció la cancelación de los proyectos y promociones previstos.

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La compañía, que se disculpó por la preocupación causada, prometió reforzar la revisión de futuras colaboraciones y reafirmó su compromiso con la convivencia armoniosa.

La polémica surgió tras el anuncio de una nueva colección inspirada en VIVANT, después de que en julio se presentaran muñecos de Hello Kitty y otros personajes caracterizados como los protagonistas de la serie.

Medios oficialistas chinos como el Global Times y el Diario del Pueblo acusaron a la serie de atribuir a personajes chinos torturas cometidas por las tropas japonesas durante su invasión de China, en un intento de "encubrir actos de agresión mediante la guerra cognitiva y la guerra de opinión pública".

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En un editorial publicado el miércoles, el Global Times advirtió a Sanrio de que colaborar con contenidos considerados antichinos perjudicaría tanto sus ventas como "la confianza y los vínculos emocionales" con los consumidores chinos.

Según el periódico, Sanrio ingresó 781 millones de yuanes (unos 110 millones de dólares) en China durante el primer semestre de 2026, un 40 % más interanual, en uno de sus principales mercados extranjeros.

Por su parte, el presidente de TBS, Masamine Ryuho, defendió el miércoles que VIVANT es una obra de "ficción" y negó que pretenda "desacreditar a ningún país", aunque reconoció que la cadena debe examinar si sus escenas violentas pueden causar malestar entre los espectadores, informó la agencia japonesa Kyodo.

La decisión de Sanrio llega apenas dos días después de que varias empresas chinas rompieran sus acuerdos comerciales con el futbolista francés Kylian Mbappé por unas declaraciones sobre un montaje de su rostro con el de Mao Zedong, al que llamó "dictador chino", por las que posteriormente pidió disculpas.

Las relaciones entre China y Japón atraviesan un periodo de tensiones desde que la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, sugiriera en noviembre de 2025 que un ataque chino contra Taiwán podría justificar una intervención militar nipona, unas declaraciones que provocaron represalias comerciales y restricciones al turismo por parte de Pekín, pese a los posteriores intentos de Tokio de recomponer los vínculos bilaterales. EFE