La UA y la OMS urgen a actuar ante un brote de ébola que supera los 10.000 casos en la RDC

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Nairobi, 28 oct (EFE).- La agencia de salud pública de la Unión Africana (UA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) hicieron este miércoles un llamado urgente a la acción coordinada ante la expansión del ébola, que ya supera los 10.000 casos confirmados en la República Democrática del Congo (RDC) y mantiene en alerta a todo el continente.

Durante una reunión ministerial virtual de alto nivel con autoridades de salud de toda África, el director general de los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades (Africa CDC), Jean Kaseya, advirtió de que la epidemia no está bajo control e instó a erradicar la falta de transparencia en la ayuda internacional.

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“Ya no habrá 'negocio del ébola' en África. Los ministros deben tener el control, saber qué aporta cada socio al país y exigir que rindan cuentas. Si no son capaces de ser transparentes con nuestros gobiernos, no vuelvan", aseveró Kaseya, quien confirmó que la entidad ha asegurado 820 millones de dólares para la respuesta continental.

Por su parte, el subdirector general de la OMS, Chikwe Ihekweazu enfatizó la gravedad de las condiciones sobre el terreno en el este de la RDC, marcadas por la inseguridad y los ataques al personal médico.

“Nuestro mayor desafío operativo es un contexto humanitario difícil que pone en riesgo la vida de los trabajadores sanitarios. Debemos evitar la tentación de repartir culpas y centrar nuestros esfuerzos en encontrar soluciones”, afirmó Ihekweazu.

A su turno el Jean-Jacques Muyembe, codescubridor del virus en 1976 y asesor de los CDC de África, presentó las conclusiones del análisis genómico regional tras la secuenciación de más de 1.100 muestras.

“Los genomas de los casos de Kenia, Nigeria y Beni (RDC) forman un único clado derivado de una sola introducción zoonótica que luego sostuvo la propagación de persona a persona”, explicó el científico congoleño, al recalcar la necesidad de combinar la vigilancia molecular con el rastreo de contactos en frontera.

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Según los últimos datos de la RDC, el país acumula 10.141 casos confirmados y 4.928 muertos.

Los ministros de Salud de las naciones en la primera línea del brote detallaron las estrategias de contención y los desafíos en las zonas de frontera.

El ministro de Salud de Kenia, Aden Duale, confirmó que su país logró frenar la transmisión comunitaria tras la detección del caso índice importado desde la RDC a través de Uganda, que dejó un muerto y nueve casos confirmados.

“Cada caso secundario se dio bajo un principio muy controlado. No hemos encontrado ninguna cadena de transmisión fuera de los contactos monitoreados y Kenia mantendrá abiertos los viajes y el comercio porque las fronteras cerradas empujan a los viajeros hacia pasos informales”, declaró el ministro keniano.

Desde Uganda, país que dio por finalizado su brote interno el 26 de agosto, el ministro de Salud, Chris Baryomunsi, hizo un llamado a la integración política continental.

“La experiencia de Uganda demuestra que la transmisión se puede interrumpir cuando actuamos de forma temprana. Cuando una emergencia sanitaria amenaza a varios países, nuestra respuesta debe ser regional y proponemos realizar una Cumbre Especial Extraordinaria de la Unión Africana sobre el Ébola”, sostuvo Baryomunsi.

La cita contó además con la intervención de ministros y altos funcionarios de salud de países como Nigeria, Sierra Leona, Somalia, Ruanda, Libia, Lesoto y Sudáfrica, quienes coincidieron en la urgencia de fortalecer la vigilancia en los puntos de entrada, proteger al personal de primera línea y mantener activos los servicios de atención primaria.

El frente internacional y las agencias multilaterales ratificaron el despliegue de recursos y capacidades técnicas para respaldar el plan continental de los CDC de África.

Taylor Sexton, del Departamento de Estado de Estados Unidos, detalló que Washington destina más de 1.200 millones de dólares para combatir la epidemia, combinando asistencia directa en 13 países, envío de expertos del CDC y fondos humanitarios canalizados por la ONU.

Además, los CDC estadounidenses mantienen a casi 500 profesionales desplegados en las zonas afectadas y en la sede de Kinsasa.

Por su parte, la Comisión Europea, representada por el director general adjunto de la Dirección General de Asociaciones Internacionales, Martin Seychell, garantizó el respaldo de la Unión Europea (UE) bajo el principio de una sola respuesta coordinada.

Seychell anunció que la UE movilizó 210 millones de euros en ayuda humanitaria y seguridad sanitaria -dentro de un paquete global de 493 millones-, además del despliegue de laboratorios móviles belgas y el financiamiento de ensayos clínicos para vacunas contra la cepa Bundibugyo.

A este esfuerzo se sumaron el Reino Unido, con más de 100 millones de dólares en apoyo operativo y desarrollo científico, el Banco Mundial, con un paquete de 430 millones de dólares en subvenciones y financiamiento concesional, y el Fondo Antipandemias, que asignó 220,6 millones de dólares en fondos de emergencia para los países en riesgo. EFE