Los diputados franceses debaten el presupuesto con retraso y poca esperanzas de aprobarlo

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París, 27 oct (EFE).- Los diputados franceses retomaron este martes el debate sobre los presupuestos de 2027, que teóricamente deberían servir para intentar contener el déficit y la deuda, con mucho retraso acumulado y pocas esperanzas de aprobarlos antes de fin de año dada la falta de consensos con elecciones a la vista.

El hemiciclo, en el que había muchos escaños vacíos, entró en el debate de las enmiendas que se habían presentado a la parte referida a los ingresos que van dirigidos a las administraciones territoriales en la parte referida a la fiscalidad.

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El examen de los presupuestos del Estado, que se había suspendido el lunes 19 de octubre para poder dedicarse a los de la Seguridad Social, arrancó hoy con más de 2.600 enmiendas pendientes tras las 800 que ya han pasado por la criba, integradas o sobre todo rechazadas.

La Asamblea Nacional ha programado sesiones para que puedan ser discutidas de aquí al 3 de noviembre, cuando debería ser sometido al voto el conjunto del dispositivo de los ingresos.

Antes de entrar en la discusión de las enmiendas, durante la sesión de control al Gobierno, el ministro de Hacienda, David Amiel, había señalado que su proyecto de presupuestos se asienta en el principio de que el Gobierno quiere dar ejemplo de contención.

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Así explicó que las partidas que directamente dependen del primer ministro se reducirán en un 8,5 % y que habrá un ahorro de 200 millones de euros, que se traducirán entre otras cosas en una comunicación "más sobria".

Amiel añadió que globalmente las dotaciones de los ministerios van a quedar congeladas, si se deja aparte el caso del de Defensa, para el que van a ser reforzadas.

El proyecto del Gobierno, que se asienta en una hipótesis de un crecimiento económico del 1 % en 2027 (tras el 0,5 % esperado en 2025), pretende disminuir el déficit pero a un nivel extremadamente alto, del 5 % del producto interior bruto (PIB), frente al 5,4 % con el que se prevé que termine 2026.

De cumplirse ese déficit, la deuda pública francesa que está en el centro de atención de los mercados por su preocupante incremento, subiría el año próximo hasta el 121,7 % del PIB, frente al 119 % que alcanzó a mediados de 2026.

Y la carga de los intereses, que se han disparado desde el mes de marzo tras el estallido de la guerra entre Estados Unidos e Irán (la semana pasada se superó el umbral del 5 % para los bonos franceses a diez años), debería pasar de los 65.700 millones de euros que supuso en 2025 a 79.200 millones este ejercicio y 91.200 millones el próximo.

Para conseguir esos objetivos, que al menos han servido para que la agencia Moody's el pasado viernes no rebajara la calificación de la deuda francesa, en contra de lo que se esperaba, el Ejecutivo ha diseñado un programa de ajuste presupuestario que ha evaluado en 54.000 millones de euros.

Una parte importante de ese ajuste debería aplicarse a las pensiones con una revalorización por debajo de la inflación para los jubilados que perciben más de 1.260 euros al mes y por la limitación a 3.000 euros de una desgravación de la que también se benefician los pensionistas.

Pero el hecho es que hasta este martes en los debates en la Asamblea Nacional los diputados han votado medidas que, según los cálculos del titular de Hacienda, significarían un aumento del déficit de unos 10.000 millones de euros, equivalentes al 0,3 puntos de PIB.

Entre ellas una ampliación de las exoneraciones fiscales en caso de donaciones entre miembros de una familia o exenciones por los gastos de residencias para mayores.

En estas circunstancias, la aprobación de los presupuestos está más que en el aire y el escenario del pasado año presenta muchos riesgos.

Para sacar adelante los de 2026, el primer ministro, Sébastien Lecornu, que no tenía una mayoría parlamentaria suficiente, optó por recurrir al artículo 49.3 de la Constitución que le permite aprobarlos pero abriendo la puerta a una moción de censura.

Entonces consiguió que los socialistas no tumbaran su Gobierno a cambio de suspender la aplicación de la reforma de las pensiones, pero eso no parece poder repetirse ni con ese ni con otros partidos ante la proximidad de las elecciones presidenciales en primavera. EFE