Sídney inaugura un segundo aeropuerto internacional de 3.320 millones de euros

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Sídney (Australia), 25 oct (EFE).- Sídney ha inaugurado este domingo su nuevo aeropuerto internacional de Western Sydney, una infraestructura de 5.300 millones de dólares australianos (unos 3.320 millones de euros) destinada a aliviar la presión sobre el principal aeródromo de la ciudad y atender el crecimiento del tráfico aéreo en el oeste de la metrópoli.

El aeropuerto, situado en Badgerys Creek, a unos 45 kilómetros del centro de Sídney, ha recibido a sus primeros pasajeros con un vuelo comercial de la compañía local Jetstar con destino a Gold Coast, en Queensland, cuya salida estaba prevista para las 11:00 hora local (medianoche GMT).

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La nueva instalación comenzará con una capacidad para atender hasta diez millones de pasajeros al año, aunque sus responsables prevén ampliarla progresivamente hasta alcanzar los 82 millones anuales en la década de 2060, mediante nuevas terminales y una segunda pista.

En la fase inicial, Jetstar, empresa de bajo coste de Qantas, operará hasta 14 vuelos semanales entre el oeste de Sídney y Melbourne, cuatro con Gold Coast y tres con Brisbane.

Qantas incorporará vuelos a Melbourne y Brisbane a partir de marzo de 2027, con cuatro frecuencias semanales por ruta. Air New Zealand comenzará a volar a Auckland el lunes, mientras que Singapore Airlines prevé iniciar sus servicios diarios a Singapur en noviembre.

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El aeropuerto funcionará las 24 horas del día, una de sus principales diferencias respecto al de Kingsford Smith, situado en el barrio de Mascot y principal puerta de entrada aérea de Sídney, que está sujeto a restricciones nocturnas entre las 23:00 y las 6:00 horas.

La apertura busca ofrecer una alternativa a los pasajeros del oeste de Sídney, una región en expansión demográfica, y ampliar la capacidad aeroportuaria de la ciudad, aunque el nuevo recinto todavía depende del transporte por carretera y autobuses lanzadera para sus conexiones con el área metropolitana.

La línea de metro prevista para enlazar con el aeropuerto, cuyo coste ronda los 11.000 millones de dólares australianos (6.900 millones de euros), acumula retrasos.

El proyecto, cuya construcción comenzó en 2018, se enmarca en la estrategia australiana para responder al aumento de la demanda de transporte aéreo y sus responsables esperan que la instalación impulse la actividad económica y el empleo en una de las zonas de mayor crecimiento del país. EFE