¿Un frente común para destronar a Meloni? La oposición italiana busca la unión para 2027

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Gonzalo Sánchez

Roma, 23 oct (EFE).- Un nombre propio ha dominado la política de Italia en los últimos cuatro años: Giorgia Meloni. La primera ministra parece no tener rival pero, a su izquierda, sus opositores fraguan ya una alianza para destronarla en 2027 aunque para ello tendrán que superar varios obstáculos, como hallar un candidato y un programa común para un país en el que ya proliferan las protestas.

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La mandataria ultraderechista acaba de cumplir cuatro años en el poder y, tras haber logrado el récord de presidir el gobierno más longevo de la historia republicana italiana, encara el último tramo de su legislatura con la mente puesta en las generales del 2027.

Su dominio en la derecha es actualmente indiscutible. Su partido, Hermanos de Italia, casi no se han desgastado en este tiempo y se mantiene como primera fuerza en todos los sondeos, muy por encima de sus socios menores, la ultra Liga de Matteo Salvini y Forza Italia.

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Pero, ¿hay vida al otro lado? "La oposición se está organizando y, aunque quedan nudos por desenredar, habrá una coalición capaz de medirse con la derecha", augura el politólogo Lorenzo De Sio.

El objetivo es construir lo que en Italia se conoce como 'campo largo', es decir, un 'frente amplio', una gran coalición de centro-izquierda para enfrentarse a Meloni y los suyos.

Pero no será sencillo al tratarse de fuerzas muy distintas y en el pasado hasta antagónicas. Las principales son el Partido Demócrata (PD) de Elly Schlein, casa histórica pero llena de facciones no siempre alineadas, y el Movimiento 5 Estrellas (M5S), antes populista y ahora progresista bajo el mando de Giuseppe Conte.

A la ecuación, también se ha invitado a Alianza Verdes e Izquierdas (AVS), que es en sí misma una coalición bicéfala, además de otras pequeñas formaciones como Más Europea o Italia Viva.

Esta sopa de letras progresista, siguiendo los exitosos pasos de la alianza de Meloni, ha venido testando su unión a nivel regional pero ahora ha llegado el momento de dar el salto a unas generales.

A favor tienen que ya se conocen, pues el PD gobernó con el M5S entre 2019 y 2021, después de auxiliarlo a raíz de su ruptura con su entonces aliado, el ultraderechista Salvini.

Ahora la cosa es distinta. Tendrán, por ejemplo, que elaborar un programa electoral unitario con el que concurrir a las urnas. Un primer paso lo han dado con una reciente resolución en la que muestran sintonía en derechos, economía y en el rechazo al 'rearme'.

Pero al mismo tiempo el texto evidencia una espinosa divergencia: el apoyo a Ucrania. Mientras Schlein mantiene su respaldo, matizado con una apuesta retórica por la vía diplomática, el M5S es inflexible y no quiere ni oír hablar de mandar armas a Kiev.

La búsqueda de unidad en la izquierda se produce en medio de un clima de protestas sociales por el encarecimiento de la vida: en el norte, Milán ha sido literalmente asaltada por vándalos, mientras en el sur los transportistas han ido a la huelga por el elevado precio del combustible, sumiendo a varias ciudades en el desabastecimiento.

Los opositores están listos para recoger el guante del malestar y tanto PD como M5S han secundado una propuesta para organizar una manifestación conjunta contra la precariedad.

"Ha llegado el momento de que promovamos una gran movilización en torno a cuestiones sencillas relacionadas con la vida cotidiana de las personas", ha alentado el líder de AVS, Nicola Fratoianni.

Pero, pugnas programáticas a parte, el mayor escollo tiene que ver con quién lideraría el frente. Meloni conoce las discrepancias que esto suscita en sus rivales y -quizá por ello- su ley electoral obliga, por primera vez, a indicar el nombre del candidato de las coaliciones en las papeletas del voto (algo insólito en Italia).

La fórmula de la derecha era que el primer ministro lo eligiera el partido más votado -y funcionó en 2022 con ella- pero en la izquierda creen que la solución debe pasar por unas primarias.

Conte no solo las ansía, sino que quiere más rivales. Schlein en cambio las acepta sin entusiasmo. Su partido es el que mejores pronósticos tiene y por eso la duda es qué ocurriría en sus filas si pierde el liderazgo del frente y, después, resulta que gobierna.

Por si quedara duda, la líder lo anunció a los cuatro vientos el pasado domingo ante la plana mayor del PD, al que ha imprimido una visión más izquierdista desde su ascenso en 2023: "Yo estoy lista para guiaros como candidata a primera ministra... con o sin primarias", proclamó. EFE

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