
Kim Aris, el hijo menor de la premio nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, ha informado este jueves de que finalmente ha podido hablar por teléfono con su madre, que tiene 81 años y lleva cinco encarcelada en Birmania, dese que tuvo lugar el golpe de Estado en febrero de 2021.
"Hoy, por fin, he podido hablar con mi madre después de más de cinco años. Volver a escuchar su voz significa más de lo que las palabras pueden expresar. Estoy profundamente agradecido a todos los que nos han apoyado, a mi madre y a mí. Creo que sus voces han ayudado a hacer posible este momento. Por favor, sigan alzando la voz hasta que ella sea libre", ha afirmado Aris en un comunicado difundido en redes sociales.
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No obstante, ha alertado de que la otrora líder 'de facto' birmana tiene ya una edad avanzada y "sigue detenida injustamente". "Una sola conversación no equivale a un contacto familiar regular. El contacto familiar no es libertad", ha apuntado.
"Mi madre no debe ser utilizada como rehén ni como moneda de cambio para obtener reconocimiento diplomático, el levantamiento de las sanciones o ventajas políticas. Insto al Gobierno de Reino Unido y a todos los gobiernos que mantienen contacto alguno con las autoridades militares birmanas a garantizar que los Derechos Humanos no se intercambien por legitimidad", ha advertido.
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En este sentido, ha hecho hincapié en que tanto ella como "todos los presos políticos" existentes en el país "deben ser liberados de forma inmediata e incondicional". "La libertad no es negociable. Rendición de cuentas antes que legitimidad", ha zanjado.
Suu Kyi, detenida durante la asonada --dada tras la victoria de su partido en las elecciones celebradas en 2020-- fue condenada a un total de 33 años de prisión por diversos delitos, que van desde corrupción hasta fraude electoral, pasando por violar la ley de Secretos Oficiales, reducida posteriormente a 27 años de prisión.
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El golpe de Estado se vio seguido por una dura campaña de represión contra opositores, activistas y manifestantes, a lo que se ha visto sumado un repunte de los enfrentamientos entre el Ejército y diversos grupos rebeldes en varios estados del país, especialmente en zonas del noreste del país, cerca de la frontera con China, y en el estado de Rajine (oeste).