
El Parlamento de Burkina Faso ha aprobado este martes el restablecimiento de la pena de muerte, abolida desde 2018, por delitos como la alta traición, los actos de terrorismo y el espionaje.
La denominada Asamblea Legislativa de Transición del país ha aprobado por unanimidad la reforma del Código Penal propuesta por el Consejo de Ministros de la junta militar de Burkina Faso, liderada por Ibrahim Traoré.
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"Esta reforma legislativa tiene por objeto reforzar el orden público, consolidar los valores fundamentales de la nación y garantizar la seguridad de las personas y los bienes", ha destacado el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos en redes sociales.
El titular de la cartera, Edasso Rodrigue Bayala, ha explicado en declaraciones al portal de noticias Lefaso que la pena capital podrá aplicarse a aquellas personas acusadas de terrorismo, alta traición o espionaje, pero también por la importación de productos caducados o prohibidos, cuando ello provoque la muerte.
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La reforma endurece también las penas por malversación, de modo que quienes sean declarados culpables se exponen a la cadena perpetua, mientras que los delitos relacionados con la seguridad vial podrán ser castigados con penas de prisión.
El texto presentado el pasado año por el Consejo de Ministros también "sanciona la promoción y las prácticas de la homosexualidad y actividades conexas".
La Asamblea Nacional de Burkina Faso abolió la pena de muerte para todos los delitos a finales de mayo de 2018 durante el mandato del expresidente Roch Marc Christian Kaboré. Según la ONG Human Rights Watch (HRW), las últimas ejecuciones conocidas datan de 1988.
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El Parlamento de transición aprobó por unanimidad en septiembre una ley que condena con penas de entre dos y cinco años de cárcel a autores de "prácticas homosexuales". La homosexualidad está tipificada como delito en unos treinta países del continente africano y algunos de ellos, como Ghana o Uganda, han endurecido recientemente sus leyes.