ONG israelíes denuncian un mayor uso de balas de goma y táseres contra presos palestinos

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Jerusalén, 15 oct (EFE).- Funcionarios de prisiones israelíes disparan ahora con más frecuencia balas de goma y usan táseres contra prisioneros palestinos en centros de detención israelíes, denunciaron este jueves las ONG israelíes Médicos por los Derechos Humanos y el Comité Público contra la Tortura.

"Si bien los disparos contra los prisioneros no son un fenómeno nuevo, en los últimos meses estamos asistiendo a una escalada sin precedentes en su uso. Los testimonios que hemos recopilado indican que los disparos se están convirtiendo, cada vez más, en otra forma rutinaria de violencia dentro de las prisiones", explicó en un comunicado Muhannad Abu Ghosh, director del Departamento de Prisioneros de Médicos por los Derechos Humanos.

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Basándose en 22 testimonios de exdetenidos (21 palestinos y un judío), esta organización denuncia que todos ellos -la mayoría en el último año- "fueron blanco de disparos a corta distancia y dentro de sus propias celdas", sin poder alejarse o esconderse.

Estos ataques con balas de goma o espuma pueden causarles hemorragias, fracturas y lesiones en órganos internos en ocasiones con daños irreversibles, según la ONG, además de "normalizar un nuevo nivel de violencia en las cárceles".

En uno de los casos, un informe médico del Centro Médico Soroka, en Beersheba (Israel), documenta cómo el testículo derecho de un prisionero tuvo que ser extirpado en junio de 2026 tras lo que el informe describe como un "incidente con disparos de balas de goma" que le causaron múltiples lesiones, incluido un traumatismo en los testículos.

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En otro caso, un prisionero relató haber recibido un disparo a corta distancia, lo que le provocó una fractura por la que fue hospitalizado y sometido a una intervención quirúrgica.

Los prisioneros detallan a esta ONG lesiones en las piernas y la parte inferior del cuerpo, así como en el abdomen, la pelvis y las manos. Algunos dijeron haber sido disparos a corta distancia, durante redadas o dentro de los pabellones y celdas, en algunos caso, sin recibir la atención médica adecuada después.

Los testimonios también describen las circunstancias en las que se producen los disparos. Un recluso de la prisión de Ofer (Cisjordania ocupada) relató que, tras pasar meses con sarna, se negó a regresar a su celda desde el patio exigiendo medicación.

Según su relato dado a esta organización, los guardias respondieron disparándole y utilizando un táser contra su cabeza.

Tanto Médicos por los Derechos Humanos como el Comité contra la Tortura han exigido a la fiscal general de Israel y al Servicio Penitenciario (IPS, en inglés) el cese "inmediato" de esta práctica.

El IPS les ha respondido que emplea "medios menos letales" contra los reclusos de forma "medida" y "proporcionada" según las necesidades operativas, y ha denegado la solicitud de revelar qué armas y municiones son utilizadas y bajo qué reglas. EFE