Científicos detectan señales de cambio positivo en el sistema climático de la Tierra aunque sea cada vez más inestable

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El séptimo informe anual de una coalición internacional liderada por científicos de la Universidad Estatal de Oregón (Estados Unidos) afirma que el sistema climático de la Tierra se está volviendo rápidamente inestable y que, si bien están surgiendo señales de importantes cambios sociales, es necesario actuar con mayor rapidez y contundencia.

De esta forma, el informe 'El estado del clima en 2026: desafíos y oportunidades', publicado en 'BioScience', señala que de los 16 indicadores climáticos que monitoriza la coalición, siete se encuentran en niveles extremos récord y muchos otros también muestran una tendencia en la dirección equivocada, lo que genera preocupación sobre las retroalimentaciones interactivas y un riesgo creciente de cruzar puntos de inflexión críticos.

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"La rápida desestabilización es ahora un diagnóstico, más que una advertencia para el futuro", asegura William Ripple, profesor emérito de la Facultad de Silvicultura de la Universidad Estatal de Ohio y uno de los coautores principales del informe. "La creciente expansión de las energías renovables y los avances en el almacenamiento de energía en baterías son alentadores, pero solo representan una parte de la transformación necesaria para estabilizar el sistema climático. Un futuro más resiliente y sostenible depende en gran medida de una reducción drástica de las emisiones de gases de efecto invernadero, una adaptación eficaz y la protección de los ecosistemas".

Según Ripple, el objetivo del informe anual es monitorizar los "signos vitales" de la Tierra y alentar a los líderes y responsables políticos mundiales a "abandonar el enfoque de seguir haciendo las cosas como siempre, que ha persistido a pesar de décadas de evidencia que demuestra que las actividades humanas están provocando cambios peligrosos en el clima".

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El nivel de dióxido de carbono atmosférico, de 428 partes por millón, es ahora el más alto de los últimos 2 millones de años y aproximadamente un 50% mayor que antes del inicio de la era industrial a finales del siglo XVIII. Julio de 2026 fue el mes más caluroso registrado en los Estados Unidos continentales, y las temperaturas oceánicas globales también alcanzaron un máximo histórico en julio.

Los autores destacan que la reducción de emisiones sigue siendo esencial, pero ya no es suficiente por sí sola. Por ello, hacen un llamamiento a la implementación rápida de medidas de adaptación, como la refrigeración urbana, la restauración de humedales y manglares, la preparación ante incendios forestales, la conservación del agua, la energía solar distribuida y sistemas alimentarios más resilientes.

"Dado que las fuentes bajas en carbono ahora proporcionan alrededor del 43% de la electricidad mundial, podríamos estar presenciando el surgimiento de lo que llamamos la 'Era de la Electricidad'", apunta Christopher Wolf, coautor principal y antiguo investigador postdoctoral de la Universidad Estatal de Oregón. "Eso nos da motivos para la esperanza, pero el uso de combustibles fósiles y las emisiones aún se encuentran en niveles récord, por lo que la transición debe acelerarse drásticamente".

La actividad humana, principalmente el consumo de combustibles fósiles, está sobrecargando los sistemas que sustentan la vida en el planeta al provocar profundos cambios en la atmósfera, los océanos y la biosfera, señalan los autores, hasta el punto de que el calor extremo, las inundaciones, las sequías, las tormentas y los incendios forestales ya no son sucesos raros.

"El cambio climático interactúa cada vez más con la pérdida de biodiversidad global, el estrés hídrico, la inseguridad alimentaria, los patógenos y la inestabilidad geopolítica, lo que amplifica los riesgos en los sistemas humanos y naturales interconectados", escriben los autores.

Añaden que las comunidades menos responsables de las emisiones históricas, en particular las del Sur Global y las pequeñas naciones insulares, ya están sufriendo consecuencias desproporcionadamente graves.

Según Ripple, las herramientas mejoradas para el análisis del clima ya están ayudando a los responsables políticos, investigadores, educadores y al público en general a comprender mejor la complejidad de las soluciones climáticas. Como ejemplo, los autores citan el simulador de soluciones climáticas En-ROADS, que permite a los usuarios visualizar cómo las combinaciones de políticas, tecnologías y cambios sociales podrían influir en el calentamiento global futuro, los sistemas energéticos, los resultados económicos y los riesgos climáticos.

"Lograr las reducciones de emisiones y los cambios sociales necesarios a la velocidad y escala requeridas depende de transformaciones profundas en la generación de energía, los patrones de consumo, los sistemas alimentarios, las prioridades económicas y las estructuras de gobernanza, de manera que también se promueva la protección de la biodiversidad", asegura Wolf, actualmente científico de Terrestrial Ecosystems Research Associates, con sede en Corvallis. "Sin esas transformaciones, no podremos estabilizar el sistema climático ni reducir el riesgo de superar puntos de inflexión peligrosos para el sistema terrestre".