Bogotá, 9 oct (EFE).- Hace 30 años, Bogotá alzó un grito de descontento en medio de tensiones políticas y violencia, y lo hizo a través de la música y de una juventud irreverente que se apropió del espacio público para fundar el Rock al Parque, el festival gratuito más grande de Latinoamérica.
Tres décadas después, el evento revive su historia mediante los hitos que marcaron a varias generaciones año tras año: desde una tormenta que forzó su cancelación, pasando por actuaciones estelares hasta su consolidación como un espacio de inclusión en el parque Simón Bolívar.
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Rock al Parque 2026 se realizará del 10 al 12 de octubre en Bogotá.
En 1995, Mario Duarte, músico de la banda La Derecha, y Julio Correal, un exitoso mánager y empresario, imaginaron un festival gratuito que permitiese a las bandas de rock colombianas pasar de los bares a escenarios más grandes donde se encontrarse con el público de Bogotá. Así nació Rock al Parque.
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Aunque el evento se pensó inicialmente como un espacio para música de la capital, alrededor de 170 grupos de todo el país se inscribieron. En esa primera edición, que reunió a más de 80.000 personas, participaron 42 bandas nacionales y dos internacionales: Seguridad Social, de España, y Fobpa, de México.
Desde su creación, el festival se convirtió en un espacio codiciado no solo por las bandas emergentes colombianas, sino por artistas internacionales consolidados que resaltaron la importancia de este escenario en la escena musical latinoamericana.
Entre las estrellas que ha recibido están: Charly García, Manu Chao, Juanes, Fito Páez, Café Tacvba, Molotov, Julieta Venegas, Anthrax, Mago de Oz y Luis Alberto 'Flaco' Spinetta, quien, según cuentan los fundadores, pidió ser parte del festival.
En 2007, una fuerte granizada cubrió de un manto blanco todo el parque Simón Bolívar, lo que obligó a los organizadores a cancelar el primer día del evento en el que sólo alcanzaron a tocar las bandas Nepentes y K-93.
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Los videos de la época muestran cómo el viento que acompañó la lluvia y el granizo destrozó parte del escenario, aunque eso no impidió que se retomase el festival días después.
Cuando el mundo se detuvo por la pandemia de la covid-19, el Rock al Parque también. El festival hizo una pausa en el parque Simón Bolívar y migró a las pantallas.
Bajo la iniciativa Música del Parque a la Casa, los artistas confirmados grabaron sus presentaciones en estudios improvisados o habitaciones que convirtieron sets y las compartieron a través de plataformas virtuales como una forma de mantener el festival vigente. Este año también será posible seguir los conciertos a través de distintas plataformas.
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El festival Rock al Parque ha sido catalogado en diferentes ocasiones como un "mito vivo" en el que confluye toda la diversidad latinoamericana. Al ser un evento gratuito, se ha convertido en espacio para todos sin restricción.
"En el corazón del festival late una idea profundamente democrática: la ciudad como un lugar donde caben muchas formas de ser, de sonar y de encontrarse", describió el secretario de Cultura de Bogotá, Santiago Trujillo, en el libro 'Rock al Parque 30 años', de la autora Tatiana Duplat.
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Por su parte, la directora del Instituto Distrital de las Artes, María Claudia Parias, coincidió en que el festival es un "laboratorio social" que ha permitido a lo largo de tres décadas "celebrar y bailar con la otredad" en el 'pogo' más grande de Latinoamérica. EFE
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