
Christa Pike, la mujer condenada a muerte por asesinato en primer grado de una compañera de clase en 1996 --cuando tenía 19 años-- y que fue hospitalizada hace más de una semana tras una ejecución fallida con dos inyecciones letales, ha experimentado una "notable" recuperación y ya puede caminar con ayuda e ingerir alimentos.
"Los médicos se muestran optimistas ante su recuperación física", ha afirmado su equipo legal en un comunicado recogido por la cadena BBC en el que los abogados destacan una recuperación "notable" subrayando que ya puede caminar con ayuda y está ingiriendo alimentos.
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Asimismo, ha recuperado cierto grado de movilidad en los brazos, tras las graves lesiones sufridas durante el intento de ejecución, destacan los letrados, durante el cual Pike se quejó de la inflamación que sentía tras recibir una de las inyecciones de pentobarbital.
Sin embargo, "Christa está afrontando el profundo trauma psicológico de haber sobrevivido a una ejecución fallida, incluyendo el terror, el dolor y la incertidumbre de creer que estaba a punto de morir", ha señalado su defensa, que indica que, pese a todo, "sigue mostrando preocupación por los demás, especialmente por la familia de su víctima, Colleen Slemmer".
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No se conocen precedentes de supervivientes a ejecuciones por inyección letal más allá de Pike, con lo que su caso entra en un terreno totalmente nuevo.
Mientras tanto, un tribunal de Nashville ha ordenado a las autoridades conservar todas las pruebas relacionadas con la ejecución fallida, lo que podría sentar las bases para una futura demanda contra el estado. Esto incluye "todo lo que se encontraba en la habitación misma debe preservarse y mantenerse", incluidas las vías intravenosas y las jeringas, así como los desechos, tales como envases, prospectos y etiquetas, según la orden firmada el miércoles por la jueza I'Ashea Myles.
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La magistrada también exigió documentación sobre el estado psicológico de Pike antes, durante y después de la ejecución fallida, así como instó al estado de Tennessee a tener "especial cuidado" para no extraviar ni eliminar accidentalmente ninguna información potencialmente pertinente para el caso.
El caso de Pike, fallidamente ejecutada la pasada semana tras un cambiante proceso judicial, ha provocado la dimisión del jefe del Departamento Correccional de Tennessee, Frank Strada, y la suspensión de ejecuciones, reavivando asimismo las críticas hacia el estado por su gestión de las ejecuciones.
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En mayo, tuvo que suspender la de Tony Carruthers después de que el personal médico no lograra establecer un acceso intravenoso, un proceso que duró más de una hora. Mark Fowler, el médico que participó en el intento de ejecución de Carruthers, también supervisó el intento de ejecución de Pike.
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