El microbioma intestinal podría influir en la respuesta a las vacunas, según un estudio

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París, 8 oct (EFE).- Las características del microbioma intestinal antes de la vacunación podrían ayudar a explicar por qué algunas personas desarrollan fiebre y una respuesta inflamatoria más intensa que otras, según un estudio internacional publicado este jueves.

Esta es la principal conclusión de la investigación, publicada en la revista Science y elaborada por científicos del Instituto Max-Planck de Biología de Tübingen (Alemania), de los franceses Instituto Pasteur e Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica (Inserm) y universidades de Estados Unidos y Canadá, que estudiaron a adultos jóvenes sanos que recibieron una vacuna contra el SARS-CoV-2 en 2021 y 2022.

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Los participantes proporcionaron muestras de sangre y heces antes y después de la vacunación y registraron su temperatura corporal durante varios días. Los investigadores observaron diferencias en el microbioma de las personas que posteriormente desarrollaron fiebre intensa.

En estos participantes, las bacterias intestinales mostraban antes de la vacunación una mayor actividad de genes relacionados con la movilidad y, en particular, con la producción de flagelos, estructuras que permiten a algunas bacterias desplazarse.

Los flagelos contienen flagelina, una proteína que el sistema inmunitario puede identificar como una señal de peligro y que puede desencadenar una respuesta inflamatoria. Las personas que presentaron una reacción febril más intensa también mostraban antes de vacunarse diferencias en determinados marcadores inflamatorios.

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Para estudiar si el microbioma podía contribuir directamente a estas diferencias, los científicos transfirieron muestras de microbiota intestinal de los participantes a ratones sin microorganismos intestinales y posteriormente los vacunaron.

Los animales que recibieron microbiomas procedentes de personas que habían desarrollado fiebre intensa presentaron una respuesta inflamatoria mayor que aquellos que recibieron microbiomas de participantes sin fiebre. El efecto dependía, en parte, de la capacidad del sistema inmunitario para detectar la flagelina.

Los resultados apuntan así a que el microbioma podría contribuir a establecer el estado inflamatorio del organismo antes de la vacunación y modular posteriormente la intensidad de la respuesta inmunitaria.

La alimentación podría intervenir en este mecanismo, según el estudio, ya que los investigadores observaron que los participantes que consumían más frutas y verduras tendían a presentar reacciones febriles menos intensas.

También comprobaron en experimentos que determinados componentes de la dieta podían aumentar la producción de flagelina por algunas bacterias intestinales.

En ratones, una dieta occidental rica en grasas intensificó asimismo las respuestas inflamatorias frente a las vacunas.

Los autores advierten, sin embargo, de que estos resultados no permiten concluir que la alimentación determine la reacción de una persona a una vacuna.

Serán necesarios estudios de intervención en humanos para comprobar si modificar la dieta puede cambiar la producción de flagelina y, con ello, las respuestas posteriores a la vacunación.

El estudio plantea que el microbioma forma parte del estado inmunitario basal de cada persona y podría ayudar a explicar por qué individuos expuestos al mismo estímulo inmunológico reaccionan de manera diferente.

Los investigadores consideran que estos hallazgos podrían abrir nuevas vías para estudiar intervenciones destinadas a modificar el microbioma y reducir determinadas respuestas inflamatorias tras la vacunación.

No obstante, subrayan que todavía es necesario determinar si estos mecanismos pueden modificarse de forma segura y eficaz en humanos.

El trabajo se suma a las investigaciones que exploran la relación entre microbioma, alimentación y sistema inmunitario, y sus posibles consecuencias para la variabilidad de las respuestas inmunológicas entre individuos. EFE