¿Otra guerra en Etiopía?: una nueva alianza y diferencias con el conflicto de 2020-2022

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Simon Berhane

Adís Abeba, 27 sep (EFE).- La frágil paz que un acuerdo fraguó en 2022 en el norte de Etiopía tras dos años de cruenta guerra entre los insurgentes de la región norteña de Tigré y las fuerzas federales se tambalea más que nunca con la intensificación de los combates y el surgimiento de una amplia alianza rebelde, pero las condiciones no son las mismas que en 2020, cuando empezó el pasado conflicto.

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"Etiopía ya se encuentra inmersa en un conflicto a escala nacional entre la alianza rebelde y las autoridades", afirma a EFE Kjetil Tronvoll, profesor de estudios sobre paz y conflictos en la Universidad de Oslo y experto en la región.

"Es probable que la situación se agrave si las partes no aceptan una mediación", añade.

La situación estalló este miércoles, cuando el Frente Popular de Liberación de Tigré (FPLT) acusó a Adís Abeba de una "invasión y ataque abierto" y reveló que ordenó a sus fuerzas adoptar una estrategia de "guerra defensiva", tras tomar el control de los tres aeropuertos de la región.

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Poco después, una alianza de siete grupos armados y de oposición que incluye al FPLT aseguró haber lanzado una ofensiva contra tropas del Gobierno etíope en las también norteñas regiones de Amhara y Afar, después de acusar al Ejecutivo federal de perpetrar "ataques aéreos y terrestres a gran escala" en diferentes frentes.

Por su parte, Getachew Reda, ahora asesor para Asuntos de África del Este del primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, y exlíder del FPLT, acusó a ese grupo de lanzar el miércoles "una ofensiva a gran escala contra posiciones gubernamentales en Afar y Amhara".

Desde entonces, se han multiplicado los combates y la Fuerza de Defensa Nacional de Etiopía aseguró haber matado A 272 rebeldes tigrinos en un área de Amhara fronteriza con Tigré, si bien EFE no pudo verificar de manera independiente estas cifras.

Jalale Getachew Birru, experta sobre África Oriental del Proyecto de Datos de Ubicación y Eventos de Conflictos Armados (ACLED), destaca que "la importancia no radica simplemente en que los combates se hayan intensificado" respecto a la escalada de los últimos meses.

"En estos momentos, hay varios frentes militares activos al mismo tiempo, zonas civiles están siendo objeto de ataques aéreos, las comunicaciones están interrumpidas y las divisiones políticas dentro de Tigré son cada vez más evidentes", lo que hace el conflicto "más difícil de contener", señala en declaraciones publicadas por ACLED.

Además del FPLT, participan en la llamada Alianza para la Supervivencia grupos de diferentes regiones del país, como el Movimiento Nacional Amhara Fano (AFNM), el Ejército de Liberación Oromo (OLA) o el Frente de Liberación Nacional de Ogadén (ONLF), si bien algunos grupos han expresado dudas sobre su pertenencia.

Algunos de estos grupos son antiguos archienemigos. De hecho, las fuerzas amharas se alinearon con el Gobierno durante la guerra de 2020-2022 y fueron acusadas por organizaciones proderechos humanos de perpetrar una "limpieza étnica" en el oeste de Tigré.

En declaraciones a medios, Magnus Taylor, subdirector para el Cuerno de África del International Crisis Group (ICG) considera que la alianza puede suponer un "grave desafío" para Abiy Ahmed si deriva en una acción militar coordinada.

En este sentido, el portavoz del FPLT, Michael Asgedom, asegura a EFE que la cooperación es tanto política como militar.

"Puede que se necesario llevar a cabo actividades militares conjuntas para lograr el objetivo de derrocar al régimen dictatorial de un solo hombre", asevera.

Sin embargo, Jalale, de ACLED, ve muy pocas posibilidades de que la alianza logre ese objetivo y, aunque lo consiguiera, cree que eso no traería estabilidad al país, porque sus miembros "son enemigos" y "se crearon para luchar entre sí".

Pese a los intensos combates, las condiciones no son las mismas en las que estalló la guerra de 2020-2022, que causó al menos 600.000 muertos, según la Unión Africana (UA).

En primer lugar, la vecina Eritrea, que apoyó con sus tropas al Ejército federal etíope durante esa contienda, ha sido ahora acusada por Adís Abeba de financiar a grupos armados etíopes, como el FPLT, algo que Asmara niega pero algunos expertos consideran una realidad.

"Eritrea ya está muy implicada en el apoyo a la alianza rebelde, aunque oficialmente lo nieguen. Es cuestión de tiempo para que Etiopía tenga que neutralizar las líneas de suministro que pasan por Eritrea y Sudán hacia la alianza", señala Tronvoll.

Este suministro se podría ver facilitado, además, por el reciente levantamiento por parte de EE.UU. de las sanciones impuestas contra Asmara precisamente por su papel en la pasada guerra de Tigré.

Otra diferencia es la falta de apoyo a la guerra y de cohesión en Tigré y el surgimiento de desacuerdos en el seno del FPLT, que se han hecho evidentes en los últimos meses.

Según detalla a EFE el analista Dawit Kebede, de los siete líderes que componían el mando central de las fuerzas tigrinas en 2020-2022 (cinco políticos y dos altos cargos militares), cuatro ya no están alineados con el FPLT.

Así, dice, varios antiguos líderes "han pasado a apoyar" a otras facciones rebeldes o al Gobierno federal y algunos han sido detenidos por sus antiguos compañeros de armas, como el teniente general Tadesse Werede, antiguo jefe militar del FPLT y presidente oficial de la Administración Provisional de Tigré establecida tras la guerra. EFE