Lara Almarcegui lleva a la Bienal de Lyon una montaña de esquisto rojo

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Carmen Menéndez Cobos

Lyon (Francia), 20 sep (EFE).- La artista española Lara Almarcegui ha llevado a la Bienal de Arte Contemporáneo de Lyon 260 metros cúbicos de esquisto rojo, restos de la extracción de carbón en la localidad de Saint-Étienne (situada a unos 60 kilómetros de la ciudad del Ródano, sureste), para preguntarse qué hacer con la herencia de una industria desaparecida.

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Los grandes montones de material se elevan en medio de la enorme nave de 'Los Grandes Locos', el principal espacio de la Bienal.

"Cuando sacaban el carbón en la zona de Saint-Étienne, sacaban el carbón de una roca y dejaban grandes escombreras, grandes restos que se han quedado rodeando la ciudad", explica a EFE la artista, nacida en Zaragoza en 1972, pero afincada en Róterdam (Países Bajos).

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Esos restos "entraban en combustión por la presencia de carbón y por eso la roca es roja", explica.

Almarcegui, una figura destacada del arte contemporáneo europeo, lleva más de veinte años trabajando con materiales de construcción, solares, ruinas, canteras y espacios urbanos en transformación.

Su obra parte muchas veces de una investigación casi científica para plantear preguntas sobre cómo se construyen y se destruyen las ciudades y qué queda detrás de esos procesos. En Lyon ha encontrado un material que resume buena parte de esas preocupaciones.

"¿Qué pasa con las más de 60 escombreras de esquisto rojo que han quedado en torno a Saint-Étienne? ¿Cuál es su futuro? ¿Se van a extraer? ¿Son recursos? ¿Qué dice la ley minera", se pregunta. Y responde ella misma: "Todo eso no se sabe porque es un paisaje nuevo que está sin controlar".

Los montones de esquisto son solo la parte visible de un proyecto más amplio: con la colaboración de la Bienal y de geólogos de la Universidad de Saint-Étienne, Almarcegui ha solicitado un permiso para explorar una de esas escombreras. Si las autoridades se lo conceden, tendrá hasta 2030 para estudiar su posible futuro.

"Mi trabajo reflexiona literalmente sobre el gran volumen de material desplazado para la producción de un tejido industrial", señala. Lyon, recuerda, vivió de industrias como la textil y la del hierro, alimentadas por el carbón, y el esquisto es, en cierto modo, la huella física de aquella economía.

Ese interés por la materia atraviesa toda su trayectoria. "Los edificios son materiales. La extracción de esos materiales es de gran volumen y eso tiene consecuencias", afirma.

Su método consiste en seguir el rastro de esos materiales allí donde trabaja: grava extraída de los ríos de Basilea (Suiza) para fabricar hormigón, arena de Ámsterdam (Países Bajos), piedra caliza de Bilbao.

La artista estudió Bellas Artes en Cuenca. No obstante, su trayectoria artística está ligada a su formación en el exterior: primero como alumna invitada en la clase de Werner Büttner (1993-94) en la Facultad de Bellas Artes de Hamburgo.

Tras su estancia en la Escuela de Bellas Artes Nantes (1996), elige Ámsterdam para realizar, entre 1996 y 1998, el posgrado gracias a la Beca del Ministerio de Cultura de Países Bajos, donde terminó instalándose en Róterdam, una ciudad portuaria e industrial que considera un buen lugar "desde donde pensar otros espacios".

Treinta años después, sigue trabajando también en España. Tras un proyecto en Bilbao sobre piedra caliza, prepara ahora una nueva obra para el TEA de Tenerife.

"Esto es mi obsesión -dice Almarcegui-. Y sigo con ello, pero entrando en temas nuevos".

Entre sus trabajos destacan 'Wastelands Map Amsterdam' (1999), una guía que identifica espacios vacíos de Ámsterdam, y su participación en la Bienal de Venecia de 2013, donde representó a España con una instalación basada en materiales de construcción.

Su trayectoria internacional incluye numerosas bienales y exposiciones en instituciones de Europa y otros países. EFE

(foto) (vídeo)