Elif Eralp: el rostro de una izquierda renovada que espera gobernar Berlín

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Clara Palma

Berlín, 20 sep (EFE).- Elif Eralp, con su perfil de mujer joven y migrante que busca hacer una política para la mayoría y trascender las divisiones sociales y los conflictos tradicionales dentro de la izquierda, es el rostro de un partido renovado que ha logrado subir más de diez puntos desde las últimas elecciones en Berlín.

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Con la palabra "asequible" como mantra, esta abogada nacida en Múnich (sur) en 1981, hija de refugiados turcos, ha hecho posible la primera victoria de La Izquierda en la capital alemana, a pesar de ser una completa desconocida para el gran público hasta que aparecieron los carteles con su cara en las farolas hace unos meses.

Su exitosa campaña en redes sociales -donde aparecía siempre con un colgante dorado con la palabra 'Mietendeckel' ("tope a los alquileres") se ha centrado en tres temas clave que según ella son prioridades para todos los berlineses: los alquileres estratosféricos, el precio del transporte, y los problemas con la recogida de basuras.

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Con Zohran Mamdani como referente, Eralp ha logrado llevar al frente de la campaña uno de los temas estrella de La Izquierda, la vivienda, y ha buscado dominar el debate electoral con propuestas en positivo, en lugar de limitarse a dar la réplica a conservadores y a ultraderecha.

Ante las acusaciones de radicalidad por el plan de expropiar a las grandes inmobiliarias con un parqué de más de 3.000 pisos, ha argumentado que a problemas radicales hay que responder con soluciones de la misma índole, aunque en lo demás aboga por una política de izquierdas "para la mayoría".

Los padres de Eralp huyeron accidentadamente de Turquía tras el golpe militar de 1980, perseguidos por ser activistas sindicalistas y socialistas, cuando la madre estaba embarazada de ocho meses, y solicitaron asilo en Alemania.

De niña, vivió de primera mano injusticias burocráticas y discriminación, así como los pogromos neonazis de la década de 1990, lo que la llevó a soñar a los 12 años con convertirse en una abogada especializada en derechos humanos y a estudiar derecho en la Universidad de Hamburgo, lo que compaginaba con trabajos como camarera o telefonista.

Aunque admite que parte de su éxito se debe a su perfil de mujer migrante y a que aspire a mejorar la representación de un colectivo aún muy poco presente en la política alemana, no ha dirigido particularmente su campaña a la numerosa comunidad turca.

Tampoco ha hablado públicamente sobre si se considera o no creyente -de su vida personal solo ha trascendido que está casada y es madre de dos niños en edad escolar- aunque ha reclamado que se hable más sobre el "racismo antimusulmán" existente en Berlín.

A la capital alemana se mudó hace 15 años y empezó a trabajar allí para el grupo parlamentario de Die Linke. Es miembro desde 2017 del partido, en el que se implicó particularmente en campañas contra el racismo y la discriminación.

Desde hace cinco, es diputada en la Casa de Representantes berlinesa.

Tras la escisión de la populista Alianza Sahra Wagenknecht en 2024, La Izquierda ha seguido lidiando con conflictos internos, como el posicionamiento con respecto a la guerra en Gaza, un tema que los rivales políticos del partido han aprovechado durante la campaña, acusando a Eralp de no ser lo suficientemente firme ante supuestas tendencias antisemitas.

Aunque la candidata ha condenado cualquier "llamamiento a la violencia", tras un incidente en el que se oyeron proclamas a favor de la lucha armada, también ha dejado claro que las críticas a Israel y a que Alemania le siga suministrando armas no son antisemitismo y ha denunciado con firmeza la "doble moral" que impera en el país germano con respecto al derecho internacional.

Sin embargo, Eralp ha sabido con éxito llevar el debate a los problemas más cotidianos de los votantes, una estrategia propugnada por La Izquierda renovada en la que la ha ayudado sus buenas habilidades sociales y una argumentación práctica más que política, basada en su 'background' jurídico.

Así, su objetivo principal es una ciudad más justa y asequible y revertir el efecto de unas políticas que han llevado a que "Berlín siga siendo pobre, pero ya no sexy", protegiendo de este modo "el alma de Berlín". EFE

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