Londres, 18 sep (EFE).- La nacionalización de British Steel, la mayor planta siderúrgica aún funcional en el Reino Unido, está resultando un negocio ruinoso y ya cuesta al Estado 1,3 millones de libras (1,5 millones de euros) al día, según se puso de manifiesto este viernes en el Parlamento.
La intervención pública en el sector comenzó en abril de 2025, aunque el momento más importante se produjo el pasado julio, cuando se hizo efectivo el control de British Steel. Próximamente, otra planta llamada Separate Steel UK también entra en los planes de nacionalización.
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El Comité de Cuentas Públicas (PAC, por sus siglas en inglés), encargado de presentar un informe sobre el sector ante el Parlamento, ha advertido de que el Estado lleva gastados 555 millones de libras (650 millones de euros) en la operación, sin que se vislumbre un freno al enorme gasto que sigue provocando.
A este respecto, el documento recuerda que el Departamento de Empresa, Innovación, Ciencia y Comercio no ha explicado cómo British Steel, propietaria de la planta de Scunthorpe, en el norte de Inglaterra, podrá volver a ser rentable.
En su informe, de 26 páginas, el comité también critica que el Gobierno no haya podido determinar cuánto costará en total la nacionalización de la compañía, tras el citado gasto de 555 millones de libras, ni haya explicado cómo podrá devolverse el préstamo concedido a la empresa.
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"El departamento -señala el texto- todavía no ha establecido un plan creíble para el futuro de British Steel, incluido cómo conseguirá que la compañía sea financieramente sostenible".
El comité se hace eco asimismo de las preocupaciones expresadas por empresas y fuerzas de la oposición sobre el nuevo régimen arancelario, diseñado para impulsar la producción y el consumo de acero británico, pero que podría provocar la quiebra de pequeñas empresas.
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Reconoce, por otro lado, que la intervención estatal en 2025 "permitió ganar tiempo y proporcionó estabilidad a corto plazo a los trabajadores, clientes y al conjunto de la cadena de suministro", pero sostiene que no resolvió el problema de fondo en British Steel: "Sigue siendo estructuralmente no rentable".
"Sin un plan creíble a largo plazo, la incertidumbre y los costes para los trabajadores, la industria y los contribuyentes seguirán aumentando", advierte el informe.
Un portavoz oficial defendió hoy la estrategia del Gobierno del laborista Andy Burnham y aseguró que el Ejecutivo acoge favorablemente el informe y que estudiará sus recomendaciones.
La fuente reiteró que el interés nacional pasa por garantizar el futuro a largo plazo del sector siderúrgico británico a través de una "necesaria inversión tanto pública como privada".
Aseguró que el Gobierno ha dado "el primer paso para asegurar la producción de acero" al garantizar el futuro de British Steel mediante su propiedad pública y nombrar este mes un nuevo consejo de administración y un nuevo presidente.
El portavoz añadió que "la relación calidad-precio para el contribuyente sigue siendo una consideración central" en la evaluación sobre el futuro de la planta y defendió la estrategia siderúrgica del Gobierno para respaldar a las comunidades que dependen de ella y construir un sector "sostenible, competitivo y descarbonizado" en los próximos años. EFE
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