Julio César Rivas
Toronto (Canadá), 18 sep (EFE).- Los cineastas españoles Helena Girón y Samuel Delgado han convertido la conquista de Canarias y el tráfico de esclavos del siglo XV, reflejado en la película 'Las islas afortunadas', sobre el presente de las migraciones de África a Europa, según explicaron a EFE este viernes durante su estreno en el Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF).
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"No estamos haciendo una fábula histórica para discutir sobre el pasado; estamos haciendo una fábula histórica sobre nuestro tiempo", afirmó Delgado en una entrevista junto a Girón y Luisa Ahl-Laabiad, la actriz española de origen saharaui que protagoniza el filme.
La película sitúa a Fátima, una mujer norteafricana esclavizada y embarazada, en unas Canarias del siglo XV marcadas por la conquista, el desplazamiento de poblaciones y el control de recursos básicos como el agua.
Pero Ahl-Laabiad, que nunca había actuado en una película y rodó embarazada de ocho meses, encontró en el personaje una conexión que iba mucho más allá de sus orígenes saharauis.
"Para mí fue un orgullo representar a Fátima. Al fin y al cabo, representa mis orígenes. Soy saharaui, de África, y para mí fue un privilegio, la verdad", explicó.
La actriz relacionó además directamente la falta de libertad de su personaje con experiencias de su propia vida.
"Nunca he sido una persona libre al poder decidir por mí ni hacer cosas por mí. Siempre he tenido que esperar la respuesta de los demás. Y por eso yo ahí sentí que Fátima y yo teníamos algo similar, porque Fátima, al fin y al cabo, era una esclava. Y yo me sentía esclava. Ahí teníamos algo en común", declaró.
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Esa identificación llegó también al rodaje. Ahl-Laabiad aseguró que algunas de las emociones que aparecen en pantalla procedían de experiencias personales y no de técnicas interpretativas.
"Las emociones que están en la película, en las que grito, en las que lloro, todo para mí fue real. No fue actuación", señaló antes de resumir su experiencia: "Me sentí Fátima".
Para Delgado y Girón, el personaje permite además recuperar una dimensión poco presente en el relato histórico sobre Canarias: el tráfico de personas esclavizadas procedentes del norte de África, junto con la esclavización de los propios habitantes aborígenes del archipiélago.
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Esa historia tiene para los cineastas un inquietante reflejo contemporáneo.
"Paradójicamente, muchas personas que salen de África siguiendo la ruta canaria, que es una de las rutas migratorias más peligrosas del mundo, están haciendo el mismo recorrido que las personas esclavizadas que se fueron a capturar allí", señaló Delgado.
"Ese camino que se utilizaba antes para capturar ahora se utiliza para llegar. Y la reacción que teníamos desde el otro lado cuando se capturaba es muy diferente a la que tenemos ahora cuando llegan", añadió.
La película llega así en un momento en el que las rutas migratorias africanas hacia España y la situación de Canarias, Ceuta y Melilla vuelven a alimentar el debate político sobre fronteras, identidad, pertenencia y la relación histórica entre Europa y África.
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Preguntado expresamente por esa conexión, Delgado dijo que el filme propone aproximarse a esas cuestiones desde la empatía.
"Realmente creo que, más allá de cuestiones geopolíticas, en primera instancia, como seres humanos tenemos que pensar desde la empatía y luego, posteriormente, ya vendrá todo lo demás", afirmó.
Añadió: "Creo que hay ciertos poderes y ciertos intereses que intentan anular la empatía. Y el cine y el arte, precisamente, lo más importante que pueden traer a una civilización es volver a ponerla en valor y volver a recordarnos que eso es lo que precisamente nos hace humanos".
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Girón también vincula esa mirada con una parte de la historia española que considera en gran medida oculta: siglos de movimientos de personas, mestizaje y relaciones entre África, Canarias y la Península.
Delgado cuestionó por ello las visiones esencialistas de la identidad. "Pensar que en 2026 podemos sentir que somos las únicas personas de un lugar es estar muy corto de miras", señaló.
Ahl-Laabiad llevó todavía más lejos la conexión con el África actual y recordó que algunas de las realidades evocadas por la película no han desaparecido.
"Hay zonas que, por ejemplo, en el sur de Mauritania, aún sufren mucho la esclavitud. Aún existe", afirmó. También destacó la falta de acceso al agua que persiste en partes del continente africano.
El agua es precisamente uno de los elementos centrales de 'Las islas afortunadas'. Girón relaciona el control de los recursos naturales en las Canarias del pasado con problemas actuales y con un futuro marcado por el cambio climático y una posible mayor escasez de recursos básicos. EFE
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