El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha reclamado este viernes "ayuda urgente" para dar apoyo a unas 3.000 personas llegadas en los últimos días a las costas de Yibuti huyendo de los combates desatados en Yemen a raíz de la ofensiva lanzada el 3 de septiembre por los hutíes en la zona occidental del país, con la que han conseguido hacerse con el control de la costa yemení en el mar Rojo.
La representante de ACNUR en Yibuti, Sandrine Desamours, ha indicado que estas personas llegaron a Yibuti tras cruzar el estrecho de Bab el Mandeb "en embarcaciones precarias", antes de resaltar que las hostilidades en Yemen "obligan cada vez a más familias a abandonar el país asiático".
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"Las personas refugiadas continúan llegando por mar a través de los puntos de desembarco de Obock, Jor Angar, Mulhule y Godoria, después de travesías muy difíciles", ha relatado, al tiempo que ha reseñado que "los informes disponibles indican que miles de personas más intentan huir de Yemen, pero no pueden hacerlo debido a la inseguridad y a la falta de combustible para las embarcaciones, lo que las mantiene atrapadas en el país".
Así, ha explicado que los recién llegados a los centros de recepción en Yibuti, más de la mitad de ellos, mujeres y niños, narran que temían por sus vidas en Yemen y que "huyeron de los bombardeos, los ataques de artillería y los disparos".
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"Muchas madres reunieron a toda prisa a sus hijos y las pocas pertenencias que podían llevar consigo antes de dirigirse a la costa y embarcarse en pequeñas lanchas", ha manifestado Desamours, quien ha reseñado que para muchas de estas personas "este desplazamiento supone revivir una experiencia ya conocida", tras tener que huir en varias ocasiones a causa de la guerra desatada en 2014 en Yemen.
Desamours ha destacado que "tanto las familias de Yibuti como la propia comunidad de refugiados yemeníes siguen acogiendo a quienes llegan y comparten con ellos los escasos recursos de los que disponen", si bien ha advertido de que "la capacidad de respuesta se está viendo rápidamente desbordada", especialmente debido a que algunos de los asentamientos se encuentran ya superpoblado.
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"Aunque el Gobierno de Yibuti, ACNUR y las organizaciones humanitarias se preparan para recibir al menos a 10.000 nuevas llegadas, la presión sobre los servicios básicos ya es evidente, especialmente en materia de alojamiento, agua, saneamiento, atención sanitaria y educación", ha explicado.
En esta línea, ha señalado que "las instalaciones educativas existentes no tienen capacidad para escolarizar a todos los niños recién llegados, mientras que la masificación podría incrementar el riesgo de enfermedades transmisibles, entre ellas la sarna y las enfermedades diarreicas".
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Por último, ha recordado que en Yemen se han registrado ya más de 100.000 desplazados a causa de los combates y ha alertado de que "sin una mejora de las condiciones de acceso y un refuerzo del apoyo internacional, es cada vez más probable que aumenten tanto los desplazamientos internos como los movimientos de personas hacia los países vecinos".
ENTREGA DE SUMINISTROS EN SANÁ
Por su parte, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha confirmado este viernes la entrega de 22 toneladas de insumos médicos en la capital de Yemen, Saná --controlada por los hutíes--, para reponer las reservas y apoyar a los hospitales que atienden cada vez a más heridos por las hostilidades.
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"La reciente intensificación de las hostilidades ha saturado los hospitales, que están haciendo frente a la escasez de insumos médicos y al ingreso de pacientes heridos de guerra", ha dicho la jefa de la delegación del CICR en Yemen, Christine Cipolla.
"Este apoyo de urgencia ayudará a los hospitales de primera línea a seguir brindando atención vital a quienes la necesitan con desesperación", ha argüido, según un comunicado del CICR, que ha especificado además que las instalaciones sanitarias en la provincia de Marib están bajo una "inmensa presión" por los combates.
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Cipolla ha defendido que la labor del CICR es "estrictamente humanitaria". "Nuestra prioridad es aliviar el sufrimiento humano, proteger a las personas afectadas por los conflictos y procurar que los servicios e insumos esenciales lleguen a quienes los necesitan", ha dicho, antes de especificar que el organismo mantiene el diálogo con "todas las partes", "instándolas a proteger a la población y la infraestructura civiles".
Los hutíes lanzaron una ofensiva en zonas de las provincias de Taiz y Hodeida y desde entonces han logrado importantes avances territoriales, incluida la toma de la ciudad de Moca y los alrededores del estrecho de Bab el Mandeb, en un duro varapalo para las autoridades reconocidas internacionalmente, respaldadas por Arabia Saudí.
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Estos avances incrementan las capacidades de los rebeldes de afectar el tráfico marítimo en Bab el Mandeb --algo que ya han prometido que no harán--, cuya importancia ha aumentado a raíz de las afectaciones al tránsito en el estrecho de Ormuz tras la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán.
La situación amenaza con provocar el colapso total de la tregua alcanzada en 2022, después de años de guerra y en medio de los intentos mediados por Naciones Unidas para lograr un acuerdo de paz que ponga fin al conflicto abierto en 2014, que ha sumido al país en una de las crisis internacionales más graves a nivel internacional.
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