Pablo López regresa con 'El Cuatro', "hambriento" por querer volar y dejar frenos atrás

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Javier Herrero

Madrid, 17 sep (EFE).- Pablo López está de vuelta con 'El cuatro', su primer álbum de estudio en seis años; una paciencia con sus canciones que no suele aplicar en su vida, como confiesa a EFE. Más reflexivo que nunca, en ellas se presenta como alguien "hambriento" que quiere volar después de haber dejado atrás ciertos frenos.

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"(A mi yo del principio de mi carrera) le diría que me preste un poquito de su brillo en los ojos y que no tenga miedo a disfrutar de ser tan feliz, que no pasa nada", señala con su habitual honestidad tras contar que, el día anterior a algunos de los conciertos que tiene en grandes recintos por España, tuvo el deseo de volver a tocar "en los primeros garitos" por los que pasó.

La honestidad es precisamente una de las características del cuatro en la numerología, aunque este hombre que ve matemáticas en todo -incluso en las canciones- no cree mucho en esas prácticas místicas. Si tituló así su quinto disco de estudio, fue en realidad más por su "obsesión con lo visual".

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Unos cuatro años son también los que ha tardado en darle su forma definitiva, tras la publicación en 2020 de 'Unikornio'. Ya en 2024 anunciaba que tenía prácticamente articulado el álbum, tras lanzar canciones como 'Quasi', 'Abril sin anestesia' o 'Mira cómo bailan', que finalmente no forman parte del repertorio.

"Lo que sucede es que te vas encontrando con sorpresas agradables en el camino y al final decidí que esas 5 o 6 canciones chocaban, que venían a clase ya demasiado aprendidas", alega sobre un proceso compositivo que se alargó buscando cohesión y "equilibrio". "Me tuve que arriesgar a esperar y espero que haya merecido la pena", añade.

Es todo un reto para alguien que se define como "un tipo impaciente por naturaleza, a veces hasta el exceso". "Pero las canciones son el ente con el que tengo más cautela y delicadeza", agrega López, que en el álbum solo tiene un invitado, Lola Índigo, en 'Casi siempre'.

Desde 'Levanta', con la que arranca 'El cuatro' (Universal), se repite la imagen de alguien deseoso de echar un vuelo sin frenos. "No se puede ser tacaño soñando", argumenta quien se presenta en uno de sus sencillos de anticipo como 'El niño del espacio' y habla del deseo de encontrar más almas como la suya en el viaje.

"Creo que he encontrado una terapia. (...) Yo soy experto en procrastinar un duelo y quizás esto vaya mucho de alguna pérdida en mi vida que no supe afrontar de cara y que la canción sea una gran vía para decir todo lo que no te parece normal o que no aceptas", reflexiona.

Se percibe en las canciones a alguien que se ha hecho muy consciente de sus fortalezas y de sus flaquezas. "Es la primera vez que puedo decir abiertamente que hay un vínculo entre la música, la obra y yo", concede el compositor malagueño, que en 'Como soy', proclama: "Dime que me quieres como soy (...) Y no te olvides otra vez, que tengo hambre".

"Me define la búsqueda del hambre, porque yo creo que es una de las sensaciones más bonitas que hay, esa incertidumbre positiva, hermosa. Y tengo un terror absoluto a la pérdida de ese hambre", reconoce.

Esas ganas de volar y jugar se manifiestan aquí en la producción, de la que también se ha ocupado él, llena de efectos espaciales. "Ha sido el pegamento para que las canciones, cuando ya se encontraron de una manera espiritual, tuvieran también un sentido musical", apunta después de darse el capricho de grabarlo en Londres, es uno de esos estudios con los que soñaba cuando trabajaba como camarero.

Con muchos conciertos ya de esta gira a la espalda sin que el álbum siquiera estuviese en la calle, López encara ahora el tramo final, al que ha añadido fechas nuevas en España. EFE

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