Estrasburgo (Francia), 17 sep (EFE).- El discurso del primer ministro canadiense, Mark Carney, ante la Eurocámara este jueves demostró la sintonía entre Ottawa y Bruselas sobre la propuesta para convertir al país norteamericano en el primer "miembro asociado" de la Unión Europea (UE) y tras las nuevas amenazas arancelarias de Donald Trump.
Ambos socios, que ya cuentan con tratados como el Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA) y colaboración en materia de seguridad y defensa a través del programa comunitario SAFE, mandaron su mensaje de mayor unidad hasta el momento, subrayando además el convulso escenario geopolítico al que se enfrentan.
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"Hoy en día, nuestra sociedad no está a salvo de nuevas tormentas", vaticinó Carney, quien agregó que, aunque "Canadá y la UE son fuertes por separado, (...) son más fuertes juntos".
El primer ministro canadiense se dirigió así ante el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo (Francia), tras asistir en la víspera al discurso sobre el Estado de la Unión que pronunció la jefa del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen.
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Fue precisamente Von der Leyen quien, durante su discurso desde la misma tribuna este miércoles, propuso abrir la puerta a Canadá como un "miembro asociado" del bloque europeo, una categoría inédita y que no detalló, pero que pretende sirva para estrechar todavía más los lazos entre ambas zonas.
Por su parte, Carney dio hoy la bienvenida a la propuesta y dijo que la futura alianza tendrá "un enfoque único y positivo" que ambas partes definirán "aprovechando nuestras fortalezas comunes y basándonos en valores compartidos".
El entusiasmo entre los eurodiputados europeos se hizo patente durante el recibimiento que le dieron al canadiense, quien se detuvo para tomarse numerosos 'selfies' y estrechó manos con parlamentarios de izquierda a derecha - algunos, como la presidenta del grupo de Los Verdes, Terry Reintke, luciendo incluso una camiseta de la selección canadiense de hockey - mientras descendía lentamente hacia el centro del hemiciclo.
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El líder canadiense llegó a Estrasburgo con una visión algo más clara sobre su futura alianza con el bloque europeo que, según desarrolló en su discurso, debería servir para "asegurar la autonomía estratégica" de ambas partes y reforzar la cooperación en numerosas áreas como "minerales críticos, capacidad industrial de defensa, IA y computación, seguridad energética, espacio y pagos".
Para ello, abogó por "avanzar hacia un comercio digital fluido de bienes no agrícolas y una amplia gama de servicios", y por facilitar que los jóvenes "vivan, trabajen y estudien donde quieran a ambos lados del Atlántico".
Carney apuntó a la inclusión de Canadá en el programa de intercambio de estudiantes Erasmus+ y a su participación en el próximo programa de financiación científica Horizon, y ofreció las contribuciones "a gran escala" del país norteamericano al suministro de gas e hidrógeno de la UE, entre otras áreas con mayor potencial de cooperación.
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En cuanto a la nueva categoría de "miembro asociado", el canadiense respondió en la rueda de prensa posterior a su discurso que "la nomenclatura exacta es una cuestión que compete a Europa" y que "lo que importa es el contenido".
Además, aseguró que "Canadá no está en condiciones de convertirse en miembro de pleno derecho de la Unión Europea, ni pretende hacerlo. Por lo tanto, se trata de un marco diferente".
El discurso de Carney tampoco se quedó corto en lo que podría interpretarse como alusiones a Estados Unidos y a su presidente, Donald Trump, quien horas antes ya había amenazado a la UE con "serios aranceles" si seguía la senda del acercamiento con Canadá.
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El economista y liberal canadiense lamentó "el uso del comercio como arma", instituciones multilaterales "debilitadas", aranceles y mecanismos financieros utilizados para "ejercer presión" o cadenas de suministro que "constituyen puntos débiles que pueden ser aprovechados".
Carney aseguró durante su exposición que "no buscan el poder para dominar a los demás" sino "la resiliencia, para que nadie, absolutamente nadie, pueda controlar nuestros mercados abiertos, menoscabar nuestra soberanía, amenazar nuestra integridad territorial o socavar nuestras libertades, nuestras democracias y nuestro Estado de derecho".
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Más tarde, al ser preguntado por las amenazas de Trump, insistió en que la alianza "es en pro de un futuro mejor para nuestros ciudadanos. No es una reacción a otra cosa".
Asimismo, se mostró convencido de que esta nueva relación con la UE "fortalecerá a Canadá (y) hará de Canadá un mejor socio de Estados Unidos", añadiendo que los canadienses están de acuerdo en que "nadie nos va a decir qué idioma hablamos. Nadie va a dictar nuestra cultura ni con quién podemos firmar acuerdos internacionales".
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Finalmente, el líder canadiense subrayó que "los grandes objetivos de este alianza" se comenzarán a detallar durante la cumbre que tendrá lugar en Montreal entre líderes europeos y Canadá los próximos 29 y 30 de octubre.
(Actualiza con más declaraciones de Carney)
Estrasburgo (Francia), 17 sep (EFE).- El primer ministro de Canadá, Mark Carney, dijo este jueves ante la Eurocámara que "acoge con satisfacción" la ambición de convertir a Canadá en el primer "miembro asociado" de la Unión Europea (UE), y señaló que esa futura alianza tendrá "un enfoque único y positivo" que ambas partes definirán.
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"Canadá y la UE son fuertes por separado", dijo Carney, para seguidamente añadir que Ottawa y los Veintisiete "son más fuertes juntos", en su intervención ante el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo (Francia), tras asistir en la víspera al discurso sobre el Estado de la Unión que pronunció la jefa del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen.
En ese discurso, al que Carney asistió como invitado de honor -el primer líder de un país no miembro de la UE en hacerlo -, Von der Leyen abrió la puerta a que Canadá se convierta en el primer "miembro asociado" de la Unión, un estatus inédito y que supondría estrechar la cooperación en diversos ámbitos.
Carney dio la bienvenida a esa propuesta y dijo que la mayor cooperación se definirá por ambas partes "aprovechando nuestras fortalezas comunes y basándonos en valores compartidos".
Definió a continuación su visión para esa nueva categoría de colaboración entre ambas partes, que iría más allá del Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA) sellado por Bruselas y Ottawa y aplicado de forma sólo provisional desde 2017.
El nuevo estatus, en su opinión, debería servir para "asegurar la autonomía estratégica" de ambas partes reforzando la cooperación en "minerales críticos, capacidad industrial de defensa, IA y computación, seguridad energética, espacio y pagos".
Apostó en este sentido por "avanzar hacia un comercio digital fluido de bienes no agrícolas y una amplia gama de servicios", y por "profundizar nuestros vínculos entre pueblos, permitiendo que nuestros jóvenes vivan, trabajen y estudien donde quieran a ambos lados del Atlántico".
Carney se refirió en particular a la inclusión de Canadá en el programa de intercambio de estudiantes Erasmus+ y a su participación en la próxima generación del programa de financiación científica Horizon, y ofreció las contribuciones "a gran escala" del país norteamericano al suministro de gas e hidrógeno de la UE, entre otras áreas con mayor potencial de cooperación.
"Debemos reconocer que el ecosistema que hemos construido aún no está a la altura de la ferocidad del clima cambiante, ni avanza con la rapidez suficiente para seguir el ritmo de esta convulsión", dijo Carney entre lo que podría interpretarse como repetidas alusiones indirectas a las políticas y amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump.
"Hoy en día, nuestra sociedad no está a salvo de nuevas tormentas", esbozó, ya sea por "el uso del comercio como arma", instituciones multilaterales "que han sido debilitadas", aranceles y mecanismos financieros utilizados para "ejercer presión" o cadenas de suministro que "constituyen puntos débiles que pueden ser aprovechados".
En este contexto, abogó por "afianzar nuestros cimientos para defender nuestros valores, al tiempo que creamos un techo protector bajo el cual nuestros ciudadanos puedan prosperar".
Carney también advirtió que Canadá y la UE "no buscan el poder para dominar a los demás" a través de esta alianza, sino "la resiliencia, para que nadie, absolutamente nadie, pueda controlar nuestros mercados abiertos, menoscabar nuestra soberanía, amenazar nuestra integridad territorial o socavar nuestras libertades, nuestras democracias y nuestro Estado de derecho".
Su discurso ante la Eurocámara se produce horas después de que Trump dijera que el mayor acercamiento de Canadá a la UE podría ser considerado un "acto hostil", y amenazara con "serios aranceles" para frenar a Europa.
Bruselas, 17 sep (EFE).- La Comisión Europea respondió este jueves al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que su plan para profundizar su asociación con Canadá "no va en contra de nadie", después de que el mandatario norteamericano haya amenazado a la UE con imponer grandes aranceles a Europa o incluso dejar de comerciar directamente con el bloque.
"Como dejó claro ayer nuestra presidenta (Ursula von der Leyen), la propuesta para reforzar nuestra asociación con Canadá no va en contra de nadie, sino a favor de nuestra fortaleza común", afirmó el portavoz comunitario de Comercio, Olof Gill.
El Ejecutivo comunitario salió así al paso de unas declaraciones de Trump en una rueda de prensa en Carolina del Norte en las que aseguró que la eventual integración de Canadá a la UE sería un "acto hostil" y que impondría "serios aranceles" para frenar a Europa.
"Me parece ridículo. Canadá ha sido un pésimo socio comercial", agregó Trump, quien cuestionó la posibilidad de que el país norteamericano estreche sus vínculos con la UE.
El presidente de Estados Unidos hizo estos comentarios después de que Von der Leyen, plantease ayer ante el Parlamento Europeo "abrir la puerta" para que Canadá se convierta en el primer "miembro asociado" de la UE, una fórmula que permitiría estrechar la cooperación entre ambas zonas en áreas como tecnología, defensa, energía, minerales críticos, inteligencia artificial y seguridad económica.
La propuesta se produce después de que el primer ministro canadiense, Mark Carney, presente en la Eurocámara en ese momento, aclarara el domingo que su Gobierno no busca que Canadá se convierta en miembro de la UE, sino en impulsar una "alianza única" con el bloque basada en valores, prioridades e intereses compartidos.
El estatus de "miembro asociado" no existe actualmente como categoría en los tratados de la UE, por lo que su eventual creación requeriría negociar sus condiciones y contar con el respaldo de los 27 Estados miembros.
Canadá y la UE ya mantienen acuerdos comerciales y de cooperación en defensa, en un proceso de acercamiento que se ha intensificado ante las tensiones comerciales con Estados Unidos.
La iniciativa cuenta además con un amplio respaldo entre los canadienses, una encuesta de Abacus Data divulgada el lunes señala que el 81 % apoya una mayor integración con la UE sin que Canadá se convierta en miembro del bloque, mientras que el 80 % respalda profundizar la cooperación estratégica en política exterior, defensa y economía. EFE
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