Rebajas fiscales, pensiones y ayudas por la crisis dominan discusión electoral en Suecia

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Copenhague, 11 sep (EFE).- La política fiscal, las pensiones y las ayudas a los hogares para combatir la crisis inflacionaria han tenido un papel preponderante en la discusión para las elecciones legislativas suecas del domingo, en las que la oposición de centroizquierda llega con una ligera ventaja.

El actual Ejecutivo de derecha del conservador Ulf Kristersson rebajó en el último año las tasas a los combustibles, redujo a la mitad el precio del bono mensual para el transporte público y el IVA para los productos alimenticios en tiendas pasó del 12 al 6 %, medidas que el Partido Socialdemócrata no ha descartado mantener en caso de victoria, dependiendo de la coyuntura.

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El Partido Conservador ha prometido que las familias dispondrán de 5.000 coronas (unos 450 euros) mensuales más al mes gracias a la bajada en los impuestos, un bono mensual de transporte libre de tasas para quienes se desplacen a diario al trabajo y otras medidas como la gratuidad en los jardines de infancia.

Los socialdemócratas hablan de que las familias puedan ahorrarse 20.000 coronas (1.800 euros) al año con un abanico de medidas que incluyen desde duplicar la ayuda familiar por hijo a abaratar el coste de la atención dental, además de la promesa genérica de aumentar la competencia para rebajar los precios.

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 ¿Un impuesto a los grandes bancos?

 Una de las propuestas más llamativas de los socialdemócratas es la introducción de un impuesto a los bancos para aumentar la competencia y reducir los gastos en intereses, que consideran demasiado elevados.

Las críticas de la derecha han llevado a los socialdemócratas a resaltar que sería un impuesto extraordinario destinado a reducir las ganancias de los grandes bancos y que es una propuesta en estudio que no sería incluida en unos hipotéticos primeros presupuestos y que ni siquiera es la alternativa principal.

"Lo importante es que el dinero pase de los grandes bancos a quienes tienen una hipoteca. Puede ser con un aumento de la presión a las tarifas que cobran o un retorno a través de un impuesto bancario, o ambas", dijo recientemente la líder socialdemócrata, Magdalena Andersson.

Andersson ha rechazado sin embargo de pleno la iniciativa de sus aliados socialistas y ecologistas de un impuesto para millonarios, calificándola de "fantasías".

Los socialdemócratas no excluyen un aumento de la presión fiscal, aunque no para los hogares con renta media baja, y han propuesto también un impuesto para financiar el gasto en defensa y seguridad a largo plazo.

El Partido Conservador, en cambio, ha anunciado rebajas fiscales generalizadas en los impuestos al trabajo y a las pensiones.

 Las pensiones, a debate

 Ya a principios de verano, los socialdemócratas lanzaron un ambicioso paquete para aumentar las pensiones, que incluye por ejemplo un modelo especial para personas con un largo historial laboral en profesiones especialmente duras, similar al introducido en Dinamarca hace unos años.

Un bonus para los trabajadores con muchos años cotizados, un aumento de las cotizaciones y la posibilidad de prolongar la vida laboral con jornadas reducidas son otras de las promesas del principal partido de la oposición.

Los conservadores quieren reducir los impuestos a los ingresos de la jubilación vinculados al trabajo e incentivar seguir en el mercado laboral después de haber alcanzado la edad de jubilación.

Reformar y simplificar el sistema de pensiones y hacer más rentable completar la pensión pública con el ahorro privado son otras de las propuestas en ese área de los conservadores.

 Las bajas por enfermedad

 Entre los temas más polémicos en la campaña sueca destaca la denominada deducción por baja por enfermedad, un descuento del 20 % sobre el sueldo medio semanal que se aplica el primer día de baja.

Los socialdemócratas, los socialistas y los ecologistas quieren eliminarlo, argumentando que perjudica sobre todo a quienes tienen sueldos bajos y no pueden trabajar desde casa.

El bloque de derecha defiende, en cambio, mantener esa deducción porque cree que previene el absentismo laboral y mantiene la estabilidad del sistema de seguridad social.

La propuesta ha sido criticada también por la patronal sueca, que asegura que podría suponer un aumento notable de los costes para los empleadores.

El Partido de Centro, aliado de los socialdemócratas, se ha mostrado también contrario a esa medida, siempre que suponga un aumento de los costes de la baja por enfermedad. EFE