Bruselas, 3 sep (EFE).- La Unión Europea (UE) afronta "un gran reto" para poder sostener por sí sola operaciones militares de alta intensidad antes de 2030, pese al fuerte incremento del gasto militar de los últimos años, según un análisis publicado este jueves por el Tribunal de Cuentas Europeo (TCE).
"El logro de la autonomía estratégica y de la capacidad de mantener de forma independiente operaciones militares de alta intensidad antes de 2030 será difícil", aseguró el organismo fiscalizador en un comunicado adjunto, dadas "las importantes limitaciones existentes".
PUBLICIDAD
Aun así, los auditores celebraron que las políticas comunitarias de defensa se centren "de forma cada vez más estructurada en la preparación defensiva de los Estados miembros" frente a respuestas puntuales a las crisis.
El análisis aborda los instrumentos financieros y cambios normativos de defensa en la UE entre 2020 y julio de 2026, en el marco del objetivo de preparación para 2030 fijado por la Comisión Europea en el Plan ReArmar Europa/Preparación 2030, presentado en marzo de 2025.
PUBLICIDAD
La defensa europea "arrastraba años de falta de inversión, reservas insuficientes de municiones y misiles, largos plazos de fabricación, dependencia de proveedores no europeos y cuellos de botella logísticos", señaló el informe.
Entre ellas, cita "sistemas nacionales fragmentados, cuellos de botella industriales, una coordinación política lenta y la dependencia de los Estados Unidos".
Desde el inicio de la guerra en Ucrania hasta junio de 2023, el 78 % de las adquisiciones de defensa de los Estados miembros se hicieron fuera de la UE, el 63 % de ellas en Estados Unidos, según el TCE
PUBLICIDAD
"Aunque la UE ha puesto en marcha varias iniciativas para que los Estados miembros cooperen y aúnen esfuerzos de defensa, es fundamental aprovechar las nuevas oportunidades y prestar atención a los riesgos existentes, dado que el objetivo de alcanzar la preparación defensiva para 2030 sigue siendo un reto", afirmó Marek Opioła, encargado de la auditoría.
Según el TCE, son los Estados miembros quienes deciden qué equipos adquirir o desarrollar, y la falta de coordinación centralizada genera inversiones fragmentadas, duplicidades y carencias de capacidades a nivel comunitario.
Además, el incremento de la inversión se apoya cada vez más en préstamos respaldados por el presupuesto comunitario, como los 150.000 millones del programa SAFE o los 90.000 millones del préstamo a Ucrania, de los que 60.000 millones van a defensa.
PUBLICIDAD
El TCE advierte de que este recurso creciente a la deuda podría "socavar la sostenibilidad presupuestaria" al ralentizar la reducción de la deuda pública y presionar el presupuesto de la UE.
Los auditores también alertan sobre la complejidad de los sistemas de gobernanza y rendición de cuentas en la política de defensa comunitaria, que eleva el riesgo de solapamiento de responsabilidades.
Entre las oportunidades, el organismo enumera la ampliación de las capacidades industriales y tecnológicas de la base de defensa europea y nuevas formas de cooperación, como los clústeres de defensa y las coaliciones de capacidades con países como Ucrania.
A esto se suma un mayor abastecimiento de los sistemas defensivos por parte de proveedores europeos para reducir dependencias estratégicas, aunque esto deberá hacerse de forma "equilibrada con las necesidades operativas a corto plazo".
El gasto combinado de los países de la UE en defensa aumentó casi un 80 % entre 2020 y 2025, según el TCE.
Los presupuestos anuales colectivos pasaron de 262.000 millones de euros en 2022 a 418.000 millones en 2025, y todos los aliados de la OTAN en la UE cumplieron o superaron en 2025 el objetivo de gasto en defensa del 2 % del PIB, según datos de la Agencia Europea de Defensa citados por el órgano fiscalizador.
PUBLICIDAD