Al Raqa celebra con cautela el fin de las milicias kurdas y atenta a lo que pueda venir

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Ghadi George Baghdadi

Al Raqa (Siria), 28 ago (EFE).- Hace años que las calles de Al Raqa no estaban tan concurridas: los niños juegan al fútbol y las tiendas abren durante toda la noche en una ciudad en la que el 90 % de la población es árabe, pero que permaneció hasta hace pocos meses casi una década bajo el control de la alianza kurdosiria Fuerzas de Siria Democrática (FSD), que anunció su disolución el pasado martes.

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Para la ciudad, ubicada en el noreste de Siria, y que ostentó el ominoso título de ser la capital siria del califato del grupo terrorista Estado Islámico (EI) hasta su liberación y ocupación por las FSD en 2017, el anuncio de la disolución del grupo se percibe no tanto como un mero titular como un cambio que se percibe en sus calles.

"La mayor diferencia es la seguridad, no estar expuesto a arrestos y desapariciones forzadas", afirma Osama al Dhakhir, activista comunitario en una ciudad en la que EFE encontró muy poca simpatía hacia las FSD, a las que se acusa de haber silenciado cualquier voz crítica al grupo cuando éste dominaba una región muy conservadora.

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Las fuerzas del nuevo Gobierno de Damasco, lideradas por el islamista Ahmed Al Shaara, recuperaron efectivamente el control de Al Raqa en enero de este año, y desde entonces, según Al Dhakhir "las tensiones han ido desapareciendo".

La relación de Al Raqa, una ciudad árabe y muy conservadora en lo religioso, con la milicia kurda nunca fue simple.

Los kurdos, que se agruparon en 2015 como el principal socio de Estados Unidos en el país en su lucha contra el EI, en el contexto de la guerra civil siria, tomaron la ciudad que fue símbolo de la expansión territorial del grupo islamista radical tras una larga batalla que la dejó completamente en ruinas.

Allí, establecieron una administración independiente de Damasco bajo dominio kurdo, en áreas con una población que se resintió de esa situación.

La caída del gobierno de Bachar al Asad en diciembre de 2024 y el triunfo de los islamistas liderados por Al Shaara, abrió un diálogo para que la administración de las FSD se reintegrara al Estado sirio, conversaciones salpicadas de episodios de violencia.

Una ofensiva gubernamental en enero de 2026, que llegó después de que EE.UU retirara su apoyo a las FSD, expulsó a los kurdos de aproximadamente el 80 % del territorio que ocupaban a principios de año e hizo en la práctica que el anuncio del pasado martes sea tan solo la formalización de una situación que ya era irreversible.

Saleh Rashid al Fares, otro residente en Al Raqa, apunta que la ciudad está ahora más relajada debido a que "Siria se supone que es un solo país y un solo pueblo. No es relevante lo que uno crea, lo más importante es que somos sirios", dijo a EFE.

Para otros, como el tendero Saleh al Misrab, la seguridad ha mejorado mucho, si bien el problema más grave ahora es la economía, con una inflación disparada desde la transición.

"Antes, no se podría abrir la tienda de noche, siempre había alguien drogado con hbooz (metaanfetamina) buscando dinero o problemas. Ahora está más tranquilo", añadió, pese a que los precios se han duplicado desde 2024, un problema que el país arrastra desde antes de la caída de Al Asad.

Para Fares al Zakhira, otro residente de la ciudad, la disolución de las FSD no implica que no se deba perseguir los abusos que a su juicio han cometido sobre los residentes árabes.

Según su relato, de las aproximadamente 10.000 personas desaparecidas en la ciudad desde los combates contra el EI por la ciudad en 2017, al menos un tercio serían responsabilidad de las FSD, que también han dejado campos de minas en la zona que causan "víctimas diarias".

Organismos independientes como Amnistía Internacional apuntan a que las fuerzas kurdas sí son responsables de abusos contra las decenas de miles de personas que ha mantenido en custodia por sus vínculos con el EI, en su mayoría familiares de militantes del grupo terrorista de origen extranjero a los que los países de origen no han querido repatriar.

Human Rights Watch también ha documentado detenciones arbitrarias y maltrato de detenidos por las fuerzas de policía kurdas, una práctica muy habitual por todas las autoridades policiales del país.

Sin embargo, la mayor preocupación entre los ciudadanos árabes de Al Raqa no es la ausencia de las FSD, sino quién ocupará el lugar que dejarán vacío, ya que tampoco ven con buenos ojos la presencia de gente vinculada al Gobierno de Damasco

"Queremos que sea gente de Al Raqa la que se quede al mando", dijo Al Zhakira, mientras que Al Dhakhir apuntó que si bien el cambio está siendo real "hasta cierto punto", aun hay aspectos "en los que se puede reproducir la corrupción en el poder nuevamente".

Un funcionario del Ministerio de Defensa sirio dijo a EFE bajo condición de anonimato que la disolución de las milicias kurdas y sus estructuras es el cumplimiento de un objetivo que se tenía desde hace tiempo, y que "la gente está feliz y es libre", con tan solo algunos "casos aislados" de inseguridad.

Para muchos en la ciudad, sin embargo, la calma y la paz que se pueden respirar a día de hoy no depende tanto de los anuncios que se hicieron en Damasco como qué pasará después, si volverán los desaparecidos, si se mantendrán viejas caras en las nuevas oficinas y si serán sus habitantes los que finalmente consigan elegir a sus gobernantes. EFE

(foto)(vídeo)