
El oro y el bitcoin han vuelto a brillar en la última semana ante la depreciación del dólar y la tensión en los rendimientos de la deuda de Estados Unidos (EEUU). El alza de su valor en los mercados no ha dejado indiferente a las gestoras de inversión, que aunque en el inicio de la guerra en Oriente Próximo revisaron sus previsiones sobre el metal precioso ante las mayores perspectivas inflacionistas, vuelven ahora a apostar por él.
A mediados de julio, el oro llegó a situarse por debajo de los 4.000 dólares la onza. Ahora, solo un mes después, el activo refugio por excelencia, que lejos de cumplir con ese papel desde el comienzo de la contienda entre EEUU e Irán cayó con fuerza, ha retomado el entorno de los 4.650 dólares, subiendo desde el pasado 5 de agosto --cuando se ubicaba todavía en los 4.050 dólares-- cerca de un 15%.
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Este fuerte rebote responde a una combinación de factores que han devuelto el atractivo al metal precioso. Entre ellos, las firmas de inversión coinciden en señalar el papel del Tesoro de EEUU y sus medidas intervencionistas para contener el alza de los rendimientos de la deuda estadounidense a largo plazo
En concreto, la institución anunció el pasado 19 de agosto su intención de duplicar sus operaciones de recompra de bonos del Estado hasta superar los 4.000 millones de dólares, entre el 9 de septiembre y el 4 de noviembre.
Tras la noticia, los tipos de interés de la deuda estadounidense a largo plazo y el dólar reaccionaron a la baja, mientras que, en una suerte de efecto espejo, el oro y el bitcoin se impulsaron con fuerza. La relación no es casual: una menor rentabilidad de la deuda estadounidense reduce su atractivo y favorece alternativas como el oro.
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"El mercado percibe cada vez más que el Tesoro de EEUU se está alejando de manera no oficial de su política de dólar fuerte proclamada anteriormente. Si esta política logra reducir los rendimientos a largo plazo en EEUU, la válvula de escape obvia sería un dólar estadounidense más débil", argumenta el responsable de materias primas en Vontobel, Kerstin Hottner.
La pérdida de valor del dólar se ha convertido, precisamente, en uno de los principales argumentos a favor del oro. "El oro se negocia en dólares estadounidenses, por lo que su precio suele subir cuando el dólar pierde fuerza. Un dólar más débil hace que el oro resulte más atractivo para quienes invierten desde otras divisas, y viceversa", precisan los analistas de Allianz Global Investors (GI) en un informe reciente.
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Pero la debilidad del dólar no es el único factor que las gestoras consideran favorable para el oro. La elevada deuda pública de las principales economías, y especialmente de EEUU, también está reforzando su atractivo como activo de cobertura frente al riesgo de pérdida de valor de las divisas.
"Desde hace tiempo sostenemos que las preocupaciones sobre la sostenibilidad de la deuda deberían favorecer al oro. Al tratarse de un activo real que no depende de una moneda fiduciaria, puede beneficiarse cuando la represión financiera alimenta los temores a una pérdida de valor de las divisas", exponen por su parte los expertos de UBS.
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DEMANDA REFORZADA POR EL ORO
A este escenario macroeconómico se suma un segundo pilar que está dando soporte al precio: la demanda física de oro. Las gestoras han identificado un aumento de la demanda del oro a nivel internacional, concentrándose entre los bancos centrales de los mercados emergentes. Según el Consejo Mundial del Oro (World Gold Council, WGC por sus siglas en inglés), en lo que va de año Polonia encabeza las compras con 82 toneladas, seguida de Uzbekistán y China. Esta última añadió 20 toneladas de oro solo en julio, su mayor incremento mensual desde octubre de 2023.
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Además, según la Encuesta sobre Reservas de Oro de los Bancos Centrales de 2026 del WGC, realizada entre febrero y mayo de 2026, el 89% de las autoridades monetarias encuestadas espera que las reservas oficiales de oro a escala mundial aumenten durante los próximos 12 meses, mientras que un 45%, un máximo histórico, prevé que las reservas de su propia institución también se incrementen.
Respecto al efecto estacional, los analistas de Allianz GI, reconocen que el oro ha tendido a fortalecerse entre finales del verano e inicios de otoño, favorecido por la demanda asociada a la temporada de festivales y bodas en India y por las compras en China de cara al cierre del año.
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CAMBIOS EN LA COMUNICACIÓN DE LA FED
Por si fuera poco, las expectativas de una nueva subida de tipos de interés por parte de la Reserva Federal (Fed) se han atenuado tras la decisión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) de mantener los tipos en su reunión de julio, así como después de que los datos de empleo y de inflación (IPC) de EEUU correspondientes a ese mes se situaran por debajo de lo esperado. "Esto ha favorecido una recuperación parcial de la posición especulativa neta en el COMEX, así como de la demanda de ETF de oro", apuntala el responsable de materias primas de Vontobel.
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De su lado, el estratega de divisas en J. Safra Sarasin Sustainable AM, Claudio Wewel, resalta que durante la rueda de prensa de la decisión monetaria, la primera con Kevin Warsh al frente de la Fed, el presidente de la entidad ofreció pocas indicaciones sobre la futura senda de los tipos, decidió no incluir su propia previsión en el 'dot plot' de la Fed y anunció una revisión más amplia del marco de política monetaria del banco central.
De este modo, más que una expectativa concreta sobre la evolución de los tipos, es la mayor incertidumbre sobre la reacción futura de la Fed la que, según las gestoras, puede jugar a favor del oro. "En esencia, prefiere que los mercados deduzcan las perspectivas de política monetaria a partir de los datos que se vayan publicando", remarca Wewel.
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Por ello, el experto cree que este cambio en el estilo de comunicación de la Fed, probablemente, favorecerá al metal. "Una función de reacción menos predecible podría aumentar la volatilidad de los precios de los activos y, con ello, la demanda del metal precioso como activo de cobertura frente a la incertidumbre", especifica el estratega de divisas.
EL BITCOIN EN 79.000 DÓLARES
El mismo entorno que está favoreciendo al oro también ha dado alas al bitcoin, aunque en este caso se añaden otros factores propios del mercado de criptoactivos. El bitcoin, que llegó a situarse en la cota de los 58.000 dólares a finales de junio, cotiza ahora en el umbral de los 79.000 'billetes verdes', lo que implica una subida de más del 35% en apenas dos meses.
Entre las causas de la mejora de la criptomoneda, el analista senior de mercados para eToro, Javier Molina, señala, además de a la intervención del Tesoro de EEUU, a una mejora de las expectativas regulatorias alrededor de la 'Clarity Act' y a una "enorme limpieza de posiciones cortas" con casi 4.000 millones de dólares en liquidaciones en 48-72 horas.
"Su fuerte recuperación mientras el dólar se debilita resulta interesante y si esa relación continúa mientras aumentan las dudas sobre deuda y moneda, el movimiento empezaría a contar una historia bastante más importante que un simple rebote de cripto", calcula Molina.
EL RIESGO DE LA GUERRA EN IRÁN
Pese al renovado optimismo, el escenario no está exento de riesgos. Una nueva escalada del conflicto en Oriente Medio desbarataría la recuperación en los mercados. "Los inversores consideran que posibles alteraciones del comercio, por ejemplo mediante el cierre del estrecho de Ormuz, podrían impulsar la inflación, lo que dificultaría que la Reserva Federal adoptara una política monetaria más expansiva", concluyen los analistas de Allianz GI.
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