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La superficie quemada por los incendios en Europa podría triplicarse a final de siglo

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Redacción ciencia, 20 ago (EFE).- El calor, la sequía y los fuertes vientos generados por el cambio climático dispararán los incendios en Europa a final de siglo. Según un estudio, si se reducen las emisiones, la superficie forestal quemada aumentará un 39 %, pero si siguen subiendo, el área arrasada por el fuego crecerá un 192 %.

El estudio, realizado por el Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK) y la Sociedad Senckenberg, dibuja un escenario sombrío para las próximas décadas y estima que entre 2070 y 2100 gran parte de Europa será pasto de las llamas, sobre todo si las emisiones continúan al ritmo actual.

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Según sus proyecciones, publicadas este jueves en la revista Global Change Biology, en un modelo de altas emisiones, con un alza térmica global de aproximadamente 3,6 °C, la superficie anual quemada a final de siglo se disparará un 192 % respecto al promedio actual, mientras que si el calentamiento se limita a 1,8 °C, el incremento del terreno calcinado será de un 39 %.

El estudio subraya que aunque la reducción de emisiones es esencial para disminuir el impacto de los incendios, las tareas de prevención, detección temprana y de extinción de incendios son fundamentales para ayudar a reducir la extensión del área afectada.  

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Además, el estudio advierte de que el riesgo dejará de ser exclusivo del sur del continente y que áreas de Europa occidental y central que históricamente han estado a salvo comenzarán a registrar una actividad incendiaria inédita.

"El cambio climático está provocando un aumento de la actividad de los incendios en toda Europa a medida que las condiciones de calor, sequedad y viento se vuelven más severas", explica Maik Billing, investigador del PIK y autor principal del estudio.

"Nuestros resultados indican que podría haber un aumento generalizado de la superficie quemada incluso con un calentamiento relativamente bajo de alrededor de 1,8 °C. Pero si emitimos más y las temperaturas globales aumentan aproximadamente 3,6 °C, vemos que los incendios se vuelven mucho más frecuentes, especialmente alrededor del Mediterráneo y en gran parte de Europa occidental y central, incluidas áreas que hasta la fecha no han experimentado muchos incendios", apunta Billing.

Además de calcular el área afectada por los incendios forestales según los distintos escenario de emisiones y calentamiento global, el estudio evalúa el impacto de la gestión humana, concretamente de la prevención, la detección temprana y la extinción de incendios.

Los resultados revelan que reforzar la gestión forestal podría mitigar drásticamente el impacto de los incendios y reducir la superficie calcinada un 92 % en el escenario de menor calentamiento (1,8 ºC) y un 72 % en el más extremo (con un aumento de temperatura del 3,6 ºC).

Sin embargo, los autores advierten de que estos resultados podrían ser "optimistas" si las condiciones se vuelven extremas.

"Observamos que las condiciones para la propagación de incendios están empeorando, por lo que necesitamos invertir más. Si Europa aumenta la inversión en la gestión de incendios forestales (formación de equipos de bomberos, equipamiento adecuado, buena coordinación, etc.), nuestras proyecciones indican que esto puede marcar una diferencia significativa", advierte Thomas Hickler, del Centro Senckenberg y coautor del estudio.

"Sin embargo, si los incendios se vuelven realmente extremos, nuestra capacidad para contenerlos podría colapsar, y aún desconocemos cuál será ese punto. Los recientes incendios sin precedentes en Francia demuestran claramente que no podemos simplemente extrapolar a partir de las experiencias del pasado", advierte Hickler.

Lo cierto es que la actual temporada de incendios está respaldando estos temores: según el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS), hasta el 12 de agosto de 2026 se habían quemado unas 550.000 hectáreas en la UE, dos veces y media más que la media histórica de los últimos 20 años.

"Los incendios en Francia, España y Grecia demuestran la rapidez con la que las condiciones climáticas de calor, sequedad y viento pueden poner a prueba a los bomberos y sus recursos", avisa Kirsten Thonicke, del PIK y coautora del estudio.

"Con el cambio climático, las condiciones podrían volverse tan extremas que llegaríamos al límite de nuestras posibilidades para prevenir y combatir incendios una vez que alcancen cierta magnitud. Por lo tanto, reducir las emisiones es absolutamente esencial, junto con el fortalecimiento de la gestión local de incendios", concluye Thonicke. EFE