La recepción en junio de una delegación talibán en el seno de la Unión Europea, una visita sin precedentes desde el retorno de los integristas al poder hace cinco años, terminó de confirmar de una vez por todas la admisión de la comunidad internacional de una realidad: reconocido o no, el Gobierno talibán es la autoridad única e indiscutible del país.
Hasta ahora, solo Rusia ha reanudado abiertamente las relaciones diplomáticas con los talibán, pero los contactos internacionales del régimen son evidentes. Irán, China, Uzbekistán, India, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Arabia Saudí o Turquía han estrechado vínculos con los fundamentalistas. Imperan intereses económicos, migratorios y la necesidad de seguir involucrados con Kabul para evitar un colapso humanitario total y absoluto.
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Sin embargo, la victoria diplomática de los talibán no es completa: 2026 ha marcado la explosión definitiva del conflicto con Pakistán. En febrero de este año, el Gobierno de Pakistán bombardeó la capital de Afganistán, Kabul, en una operación que el ministro de Defensa pakistaní, Jawaya Asif, calificó como una "guerra abierta" contra los talibán.
Hizo falta la mediación china para poner paz a unas hostilidades que todavía están muy lejos de acabar, porque Pakistán sigue insistiendo que los talibán afganos continúan dando cobijo y financiación a sus camaradas, no exactamente correligionarios, paquistaníes, los Tehrik-E Taliban o el TTP, responsables de gravísimos ataques y atentados transfronterizos.
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Cada escaramuza, cada cruce de bombardeos ha desembocado invariablemente en el cierre temporal de pasos fronterizos de importancia capital para la economía afgana, como por ejemplo el de Torjam.
Expertos paquistaníes creen que el régimen talibán se ha vuelto cada vez más atrevido conforme se han descongelado sus relaciones internacionales. En un informe publicado en enero de este año, el Instituto Paquistaní de Estudios sobre Conflictos y Seguridad (PICSS, por sus siglas en inglés) avisó de que 2025 fue el año más letal desde que comenzó a hacer seguimiento de las hostilidades: 3.413 muertos; un incremento del 124 por ciento frente a los 1.950 de 2024.
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Todo ello por no mencionar que Pakistán lleva emprendiendo desde octubre de 2023 una campaña de deportación masiva de afganos. Desde entonces, más de 2,5 millones de afganos han regresado de Pakistán, cifra que asciende a casi seis millones si se incluyen los retornos procedentes de Irán. ONG como el Consejo Noruego para los Refugiados han avisado que que los retornos masivos desde Pakistán e Irán representarán en un futuro el principal desafío para Afganistán.
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