Moscú, 13 ago (EFE).- El asesor del Kremlin y exministro de Educación, Vladímir Medinski, reivindicó este jueves el "derecho indiscutible" de la pertenencia de las islas Kuriles, en el océano Pacífico y que reclama Japón, a Rusia tras la visita del presidente ruso, Vladímir Putin.
"Las islas Kuriles pertenecen a Rusia por derecho indiscutible", escribió en redes sociales Medinski, quien ha reeditado los cuadernos de historia de los colegios rusos desde una perspectiva nacionalista.
El asesor presidencial, quien fue jefe de la delegación rusa en las conversaciones de paz con Ucrania citó varios eventos históricos para justificar "por qué las islas Kuriles siempre han sido, son y serán nuestras".
Medinski parte del descubrimiento de las islas por parte de exploradores occidentales en 1639 y finaliza con la recaptura de las islas en la Segunda Guerra Mundial.
Sin embargo, omite por completo la participación y reclamaciones japonesas, así como referencias a la población autóctona de la cadena de islas.
Putin visitó hoy, por primera vez desde su llegada al poder en el año 2000, las islas Kuriles, cuya soberanía es reclamada por Japón, provocando un conflicto diplomático con Tokio.
El viaje del jefe del Kremlin tuvo lugar en el marco de su asistencia a las maniobras de la Armada rusa en aguas del Pacífico, donde aprovechó para denunciar la creciente presencia de la OTAN en la región.
Según informó el Kremlin, Putin se reunió hoy con habitantes de la isla de Iturup (con una población de unas 7.000 personas), la más grande de las cuatro islas Kuriles del Sur, denominadas Territorio del Norte por Japón, país con el que Moscú nunca ha firmado un tratado de paz.
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Con todo, el líder ruso no hizo ninguna declaración política, sino que se limitó a visitar una planta procesadora de pescado -probó el caviar local-, un hospital y una escuela, a la vista de las imágenes ofrecidas por la televisión pública.
Además de destacar que los rusos llevan en la sangre "el gen de la victoria", llamó a no olvidar a los caídos en la operación que tuvo lugar en las Kuriles en septiembre de 1945, la última gran batalla del Ejército Rojo en la Segunda Guerra Mundial.
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El Gobierno japonés no tardó en protestar por la visita de Putin a Iturup (denominada Etorofu por Japón), convocando al embajador ruso en Tokio, Nikolái Nozdriev, a la sede del Ministerio de Exteriores, donde le pidió que traslade "de inmediato" al Kremlin la queja.
Aunque fueron descubiertas por navegantes rusos, las Kuriles pasaron a ser parte de Japón en 1875 en virtud del Tratado de San Petersburgo. Esos territorios se incorporaron a la Unión Soviética tras la Segunda Guerra Mundial en virtud del Tratado de San Francisco.
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Moscú/Tokio, 13 ago (EFE).- El presidente ruso, Vladímir Putin, visitó este jueves, por primera vez desde su llegada al poder en el año 2000, las islas Kuriles (océano Pacífico), cuya soberanía es reclamada por Japón, provocando un conflicto diplomático con Tokio.
El viaje del jefe del Kremlin tiene lugar en el marco de su asistencia a las maniobras de la Armada rusa en aguas del Pacífico, donde aprovechó para denunciar la creciente presencia de la OTAN en la región.
De hecho, aseguró que el despliegue por parte de la Alianza Atlántica de nuevo armamento en la zona supone una amenaza para la seguridad de la Federación Rusa, por lo que Moscú reforzó la presencia militar en las Kuriles.
Putin se encuentra desde finales de julio en medio de una gira por Siberia y el Lejano Oriente ruso, pero nadie esperaba ni había adelantado su llegada al archipiélago. El líder ruso siempre se había abstenido de echar más leña al fuego de la tensión con el Gobierno japonés.
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Fue el presidente Dmitri Medvédev el que decidió romper el protocolo al viajar a la zona en 2010, algo que repetiría tres veces más, ya como jefe del Gobierno. Le secundó en 2021 el actual primer ministro, Mijaíl Mishustin.
Según informó el Kremlin, Putin se reunió hoy con habitantes de la isla de Iturup (con una población de unas 7.000 personas), la más grande de las cuatro islas Kuriles del Sur, denominadas Territorio del Norte por Japón, país con el que Moscú nunca ha firmado un tratado de paz.
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Con todo, el líder ruso no hizo ninguna declaración política, sino que se limitó a visitar una planta procesadora de pescado -probó el caviar local-, un hospital y una escuela, a la vista de las imágenes ofrecidas por la televisión pública.
Además de destacar que los rusos llevan en la sangre "el gen de la victoria", llamó a no olvidar a los caídos en la operación que tuvo lugar en las Kuriles en septiembre de 1945, la última gran batalla del Ejército Rojo en la Segunda Guerra Mundial.
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Putin sí habló de Japón la víspera, cuando aseguró que "con la excusa de los acontecimientos en Ucrania, sin profundizar en los motivos de este conflicto, impuso sanciones injustificadas contra nuestro país".
"No amenazamos a Japón. No tenemos absolutamente ninguna reclamación en su contra", dijo, y acusó a Tokio de cambiar de postura desde que el primer ministro Shinzo Abe, con quien Putin mantuvo una relación constructiva, dejara el poder en 2020.
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Además, admitió que Tokio "tiene disputas territoriales" con Rusia. "Me refiero a las islas Kuriles. Pero esto está fijado en documentos internacionales, es una realidad sentada por los resultados de la Segunda Guerra Mundial", señaló.
El Gobierno japonés no tardó en protestar por la visita de Putin a Iturup (denominada Etorofu por Japón), convocando al embajador ruso en Tokio, Nikolai Nozdriev, a la sede del Ministerio de Exteriores, donde le pidió que traslade "de inmediato" al Kremlin la queja.
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El ministro de Exteriores nipón, Toshimitsu Motegi, manifestó que esta visita "resulta sumamente lamentable" y que "no solo repercute de manera extremadamente negativa en las relaciones" bilaterales, sino que "también hiere los sentimientos del pueblo japonés".
Asimismo, sostuvo que los Territorios del Norte (las cuatro islas de Kunashiri, Etorofu, Shikotan y Habomai) "son parte inherente del territorio japonés, tanto histórica como jurídicamente, según el Derecho Internacional".
Mientras, la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, tachó de "absolutamente inaceptable" el desplazamiento de Putin. El viaje es "incompatible" con la postura de Japón sobre las islas, aseveró.
Asimismo, aseguró que este hecho "agrava todavía más el sentimiento antirruso en el país y dificulta el restablecimiento de las relaciones a medio y largo plazo", a pesar de que estos lazos bilaterales ya atravesaban "una situación difícil" desde la invasión rusa de Ucrania, en febrero de 2022.
"Esperamos que la parte rusa se tome muy en serio la gravedad de este asunto", manifestó.
Aunque fueron descubiertas por navegantes rusos, las Kuriles pasaron a ser parte de Japón en 1875 en virtud del Tratado de San Petersburgo. Esos territorios se incorporaron a la Unión Soviética tras la Segunda Guerra Mundial en virtud del Tratado de San Francisco.
En 1956, ambos países suscribieron una declaración que restablecía sus relaciones diplomáticas y allanaba el camino para una futura devolución de las Kuriles, que se encuentran entre la isla japonesa de Hokkaido y la península rusa de Kamchatka y son ricas en recursos pesqueros.
Con todo, la nueva Constitución rusa aprobada en un controvertido referéndum en 2020 impide al jefe del Estado ceder territorios a un país extranjero, lo que afecta tanto a las Kuriles como las cinco regiones ucranianas anexionadas en 2014 y 2022.
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