
Lydia Bosch ha vivido un importante susto durante los ensayos de 'Fedra, en los infiernos'. La actriz ha revelado que sufrió dos caídas mientras preparaba el montaje, después de incorporar un nuevo elemento al vestuario que terminó provocando un accidente durante una de las escenas.
"Me caí dos veces, en realidad", ha contado la intérprete, que ha explicado con detalle cómo se produjeron los golpes. Durante los primeros ensayos, corría sin problemas con el vestido largo de su personaje. Sin embargo, todo cambió cuando incorporaron un velo al vestuario.
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"Hay un momento en que tengo que correr y yo con mi vestido largo corría, pum, pum, pum, perfecto. Pero se incorporó un velo y hay un movimiento que se ve que ese velo yo no me di cuenta que caía a mis pies", ha relatado.
Al levantarse para continuar con la escena, tropezó con el tejido y cayó al suelo, golpeándose con fuerza las rodillas. "Me caí con un golpe muy fuerte de las rodillas", ha explicado, llegando incluso a preguntarse por qué se estaba cayendo si hasta ese momento había realizado el movimiento sin problemas.
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La situación volvió a repetirse al día siguiente. Fue entonces cuando, durante la propia caída, descubrió qué estaba ocurriendo y comprobó que el velo se deslizaba hasta sus pies. El equipo decidió cambiar su posición y adaptar algunos movimientos de la escena para evitar que volviera a suceder.
Tras los dos accidentes, acudieron al hospital para comprobar que todo estaba bien. Aunque tendrá que realizar algunas modificaciones y quizá no pueda ponerse de rodillas durante determinados momentos de la función, ha asegurado que el problema está controlado y que nada impedirá que continúe con el espectáculo.
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"Está todo controlado", ha tranquilizado. "Nada que pueda evitar que estemos haciendo esta función con ganas, con pasión y con mucha ilusión", ha añadido. La actriz también ha reflexionado sobre una de las grandes cuestiones que plantea 'Fedra, en los infiernos': la posibilidad de reescribir la propia historia. Preguntada sobre si cambiaría algo de su pasado, lo tiene claro: "Me quedo, me quedo, siempre, siempre, siempre".
Para la intérprete, incluso las experiencias más difíciles terminan teniendo un sentido. "Hasta de lo más malo, al final te das cuenta de que sirve para tu crecimiento", ha explicado, asegurando que lo vivido también puede servir para ayudar a otras personas. "Todo lo que sucede conviene" se ha convertido así en uno de sus mantras para afrontar la vida "con aceptación y con agradecimiento", convencida de que "hasta de lo malo va a surgir algo bueno".
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También ha hablado de su experiencia trabajando junto a Julio Peña y ha destacado especialmente la conexión que existe entre ambos sobre el escenario. Lo define como "un amor", además de destacar que es un actor "estupendo", lleno de vida, inteligente y muy dúctil.
Considera que esa complicidad es fundamental para que la relación entre Fedra e Hipólito resulte creíble ante el público. "Nos transformamos en Fedra e Hipólito y cada una de las emociones que nos salen, nos salen de las entrañas", ha explicado, convencida de que cuando existe verdad en una interpretación, "llega y conectas".
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'Fedra, en los infiernos' supone además su debut en el Festival de Mérida, una experiencia que afronta con enorme ilusión. Ha definido Mérida como "el sueño de cualquier actor" y ha confesado sentirse profundamente agradecida por la oportunidad de pisar el escenario del Teatro Romano.