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¿La sensibilidad a las cosquillas es igual en distintas culturas? Un estudio apunta que sí

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Redacción Ciencia, 10 ago (EFE).- Las zonas del cuerpo en las que se sienten las cosquillas parecen ser comunes a todas las culturas, según un estudio realizado con personas de origen chino, neerlandés y griego, que sugiere además que esta percepción es distinta a otras sensaciones corporales, como el tacto.

Los detalles de este mapa corporal de las cosquillas, que apuntan asimismo a que las sentimos más donde menos las esperamos, se describen en la revista Nature Human Behaviour, en un trabajo liderado por investigadores de Países Bajos.

Aunque la mayoría de las personas están familiarizadas con el cosquilleo, su sensibilidad en los humanos es uno de los enigmas científicos más antiguos sin resolver, señalan los autores en su artículo, en el que recuerdan que ya en tiempos de Aristóteles y Sócrates los estudiosos especulaban sobre sus orígenes y función, pero persisten interrogantes fundamentales.

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Entre ellos, si la sensibilidad a las cosquillas es culturalmente compartida o es específica, si sigue una 'topografía' corporal estructurada o cómo se relaciona con otras sensaciones del cuerpo.

Para tratar de aclararlo, los investigadores Ziliang Xiong y Konstantina Kilteni, de la Universidad Radboud, analizaron las respuestas a una encuesta en línea realizada a 448 adultos (el 50 % mujeres) de entre 18 y 30 años procedentes de tres entornos culturales diferentes: chino, neerlandés y griego.

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Los participantes describieron sus experiencias y percepciones sobre las cosquillas e indicaron en qué partes de su cuerpo experimentaban sensaciones de cosquilleo.

En general, el 98,4 % afirmó haber sido cosquilleado al menos una vez y el 95,8 % dijo haber cosquilleado a otra persona, mientras que el 71 % se calificó a sí mismo como moderadamente o muy cosquilloso.

En los tres grupos culturales, los participantes describieron reacciones similares (especialmente la risa) e identificaron de forma sistemática el cuello, las axilas, el abdomen y las plantas de los pies como zonas cosquillosas.

Los investigadores también encontraron diferencias sistemáticas entre las regiones corporales que se asociaban con mayor frecuencia con las cosquillas y aquellas asociadas a otras sensaciones físicas, como el placer o el dolor.

Esto sugiere -dicen- que las cosquillas pueden ser una experiencia somatosensorial especial con perfiles fisiológicos, neuronales y sociopsicológicos distintivos.

La sensibilidad a estas es más intensa en las regiones menos tocadas, lo que respalda la hipótesis de Charles Darwin, escriben los autores, que concluyen que ninguna teoría por sí sola explica completamente por qué algunas regiones del cuerpo son más sensibles a las cosquillas que otras.

Probablemente es resultado de una compleja combinación de factores sensoriales, fisiológicos y psicológicos.

"En este estudio analizamos datos de tres grupos culturales y revelamos patrones de comportamiento y dinámicas sociales consistentes. Extrajimos un mapa corporal de alta resolución de la sensibilidad a las cosquillas y demostramos que se generaliza entre culturas e individuos, y que es distinto de los mapas de sensibilidad táctil, dolor y placer", concluyen los expertos.

No obstante, detallan que se necesitan más investigaciones para explorar si estos resultados se extienden a otras culturas y cómo influyen en la experiencia de las cosquillas factores sociales como la intención y el consentimiento. EFE