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UNAF destaca que el verano aumenta el riesgo de trastornos de conducta alimentaria en niños y adolescentes

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La Unión de Asociaciones Familiares (UNAF) ha advertido de que existe "un mayor riesgo de trastornos de la conducta alimentaria (TCA) en niños, niñas y adolescentes en verano", ya que "la presión sobre la imagen corporal se intensifica durante las vacaciones, impactando sobre el bienestar emocional".

"La adolescencia y la juventud son etapas en las que la construcción de la identidad, la imagen corporal y la aceptación social adquieren una gran importancia", ha indicado esta organización, que ha añadido que en esta estación "confluyen circunstancias que pueden aumentar el malestar relacionado con la apariencia física y favorecer la aparición o el agravamiento de conductas de riesgo".

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Todo en un contexto en el que estos problemas de Salud Mental aparecen cada vez a edades más tempranas, y en el que se estima que en España alrededor de 400.000 personas conviven con un TCA, de los que 300.000 tienen entre 12 y 24 años, según la Fundación FITA y la Asociación Española para el Estudio de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (AEETCA).

Además, UNAF ha señalado que en vacaciones suele incrementarse el tiempo de exposición a redes sociales, donde proliferan contenidos centrados en cánones estéticos difíciles de alcanzar, dietas, ejercicio físico o cuerpos idealizados. A ello se suma una mayor presencia de fotografías, publicaciones y situaciones sociales en las que la apariencia física cobra un protagonismo especial, favoreciendo la comparación constante con otras personas.

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Ante ello y sus consecuencias, ha mostrado una serie de señales de alerta, como evitar actividades sociales relacionadas con el baño o la piscina, mostrarse excesivamente pendiente del aspecto físico, realizar comentarios frecuentes y negativos sobre el propio cuerpo, restringir determinados alimentos sin una causa médica, aislarse progresivamente y experimentar cambios bruscos en el estado de ánimo.

ESCUCHAR SIN JUZGAR

"Es importante que las familias comprendan que detrás de estas conductas puede existir un importante malestar emocional", ha continuado, para agregar que "escuchar sin juzgar, favorecer una comunicación abierta y evitar comentarios sobre el peso, el cuerpo o la alimentación son herramientas fundamentales para prevenir que ese sufrimiento se agrave".

No obstante, UNAF ha subrayado que la prevención de los TCA no puede recaer exclusivamente sobre las familias. "Es necesario impulsar políticas públicas que promuevan el bienestar emocional de la infancia y la adolescencia, fomenten una alfabetización digital crítica frente a los mensajes sobre la imagen corporal y garanticen recursos especializados de atención temprana y apoyo psicológico", ha declarado.

Por último, y tras señalar que son necesarias campañas de sensibilización que promuevan una imagen corporal diversa y saludable, y contribuyan a reducir la presión estética que soportan niños y adolescentes, ha manifestado que el objetivo es que estos "puedan desarrollar una relación saludable con su cuerpo, su alimentación y su autoestima, libres de presiones estéticas y estereotipos que comprometan su bienestar". Para ello, cuenta con el programa 'Cuerpos que importan', dirigido especialmente a la franja de edad entre los ocho y los 16 años, así como a sus familias.