Bangkok, 28 jul (EFE).- La Policía de Malasia ha desmantelado dos centros de estafas digitales en el estado de Johor, situado frente a Singapur, y detenido a más de 300 personas que supuestamente generaron millones de dólares a base de engañar a víctimas en el extranjero, informaron las autoridades y recogieron este martes los medios locales.
Según el jefe de la Policía de Johor, Ab Rahaman Arsad, citado por la prensa malasia, los mencionados centros de ciberestafas estaban instalados en 32 inmuebles –27 apartamentos repartidos en un complejo de lujo y 5 chalés– y vinculados a sospechosos que habrían trabajado en fraudes similares en otros países.
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El periódico nacional The Star publicó que cada vivienda tenía asignadas víctimas de un país concreto, y que la mayoría de las estafas que supuestamente perpetraban estaban relacionadas con falsas inversiones, criptomonedas y la suplantación de bufetes de abogados.
En total, 335 personas de entre 20 y 58 años fueron detenidas, entre las cuales figuran 309 ciudadanos chinos, 19 indonesios, cuatro birmanos y cuatro malasios, recogió el citado medio.
Los centros de estafa que proliferan desde hace años en el Sudeste Asiático nacieron vinculados a la industria de los casinos y pasaron al espacio digital tras la pandemia de la covid-19.
Sus trabajadores, en algunos casos en condiciones de semiesclavitud, defraudan millones de dólares a víctimas de todo el planeta bajo órdenes de mafias, la mayoría chinas, según expertos y la ONU.
Proliferaron sobre todo en Camboya y Birmania pero, tras varias campañas de desmantelamiento, algunos se han trasladado a países vecinos. Mientras que al principio apuntaban sobre todo a connacionales chinos, el radar se amplió a otras regiones, entre ellas también España y Latinoamérica, según ha podido comprobar EFE en los últimos meses.
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Solo en Asia-Pacífico, este tipo de delitos provocaron pérdidas anuales de entre 88.300 y 114.100 millones de dólares en 2025, una cifra que, incluso en su estimación más baja, supera el PIB de varios países de la región, alertó la semana pasada la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés).
Las autoridades malasias señalaron que la Policía está tratando de localizar al cabecilla de la red detrás de los dos centros desmantelados a raíz de redadas llevadas a cabo el 15 de julio, que permitieron incautar 1.900 dispositivos electrónicos por valor de un millón de ringits (unos 245.000 dólares estadounidenses), entre ellos 313 ordenadores, 1.557 teléfonos móviles, 17 ordenadores portátiles, 10 módems y un automóvil.
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La Policía de Johor añadió que a cada trabajador se le había prometido un salario mensual de entre 2.500 y 4.000 ringits (610-980 dólares) e indicó que al menos 194 de los extranjeros detenidos serán acusados ante los tribunales, en declaraciones recogidas por la prensa local. EFE
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