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Absuelto un coronel de Guinea por la matanza de 2009 en el Estadio 28 de septiembre que dejó más de 150 muertos

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Un tribunal de Guinea ha absuelto este lunes al coronel Bienvenu Lamah de homicidio, violación, secuestro, entre otros delitos, en el caso de la masacre cometida por las fuerzas de seguridad del país en 2009 contra una multitud de manifestantes opositores en el Estadio 28 de septiembre de la capital, Conakry --una matanza que costó la vida a más de 150 personas, acompañada de una ola de violaciones a más de un centenar de mujeres.

El Tribunal Penal de Dixinn ha tomado esta decisión al considerar que el coronel que los cargos contra el coronel --complicidad en abuso de autoridad, homicidio, asesinato, violación, agresión intencional, robo a mano armada, secuestro y retención ilegal, obstrucción de medidas de asistencia y omisión del deber de socorro-- carecen de fundamento suficiente.

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En particular, han considerado en un fallo recogido por el portal de noticias Media Guinée que las acusaciones contra Lamah han quedado sin efecto porque su responsabilidad ya fue atribuida a los superiores del coronel en la sentencia del 31 de julio de 2024 --cuando fueron condenados seis oficiales de alto rango y el expresidente guineano Moussa Dadis Camara, si bien este fue indultado en marzo de 2025.

Lamah, que permanece detenido desde noviembre de 2022 y para el que la Fiscalía había solicitado una pena de diez años de cárcel, será ahora puesto en libertad, tal y como ha ordenado el presidente del tribunal, Abubacar Thiam, al declararlo inocente de unos delitos calificados de crímenes contra la humanidad.

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La masacre tuvo lugar un 28 de septiembre en el estadio del mismo nombre, en conmemoración del día de 1958 que Guinea votó 'no' en el referéndum constitucional sobre su pertenencia a Francia, prolegómeno de su histórica independencia.

En torno a las 11.30 de la mañana, las decenas de miles de personas concentradas en el estadio para exigir la dimisión del entonces presidente del país, el capitán golpista Musa Dadis Camara, que había asumido el poder por la fuerza un año antes, fueron rodeadas por cientos de integrantes de fuerzas de seguridad guineanas, que procedieron a abrir fuego indiscriminado contra la multitud antes de cerrar el estadio para impedir el acceso de los manifestantes del exterior.

Tras la masacre, las fuerzas de seguridad guineanas iniciaron una campaña de violaciones a más de un centenar de mujeres tanto en el interior del estadio como durante la operación de barrido que efectuaron en los días siguientes en los distritos de los que procedían los manifestantes. Cuatro mujeres fueron ejecutadas tras unas agresiones particularmente brutales, en las que las fuerzas de seguridad llegaron a emplear objetos punzantes, como bayonetas.

En suma, Dadis Camara y una decena de ex militares y funcionarios gubernamentales están acusados del asesinato de 156 personas y la violación de al menos 109 mujeres, cifras validadas por Naciones Unidas si bien supervivientes de la masacre están convencidos de que el número de muertos es mucho mayor porque las fuerzas de seguridad guineanas, y en particular los sanguinarios "boinas rojas", la guardia pretoriana de Dadis Camara, dedicaron días a trasladar cadáveres a fosas comunes, muchas de las cuales siguen ilocalizables.