
El Gobierno de Sudán ha rechazado firmemente las "ilegales" sanciones impuestas por Estados Unidos al país por el supuesto uso de armas químicas en sus ataques contra las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) en el marco de la guerra desatada en abril de 2023, una batería de medidas que ha entrado en vigor este mismo lunes.
El Departamento de Estado estadounidense anunció el 26 de junio sanciones contra "responsables de perpetuar la violencia, bloquear los esfuerzos de paz y alimentar la guerra en Sudán", al tiempo que recalcó que activaría una segunda ronda de sanciones contra Jartum tras determinar que empleó armas químicas en 2024 en el marco del conflicto.
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La Administración estadounidense afirmó que Sudán no ha cumplido con los requisitos de la Ley de Control y Eliminación de Armas Químicas y Biológicas y sostuvo que las sanciones incluyen "el rechazo a los préstamos o la asistencia financiera o técnica a Sudán por parte de instituciones financieras internacionales", "nuevas restricciones a las exportaciones por parte del Departamento de Comercio" y "la prohibición de que las aerolíneas estatales sudanesas operen en Estados Unidos".
En respuesta, el Ministerio de Exteriores sudanés ha rechazado las sanciones "unilaterales e ilegales" por parte de Washington y ha manifestado que se fundamentan "en acusaciones infundadas sobre el uso de armas químicas por parte de las Fuerzas Armadas sudanesas", según un comunicado publicado a través de redes sociales.
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"El Gobierno de Sudán ha refutado estas acusaciones, que carecen de base, desde que fueron planteadas en los medios atribuidas a fuentes anónimas", ha destacado, antes de incidir en que Jartum respeta la Convención sobre las Armads Químicas, "incluida la presentación de las notificaciones periódicas pertinentes".
En este sentido, ha hecho hincapié en que las autoridades "se comprometieron a cooperar e interactuar de forma positiva con Estados Unidos para investigar cualquier sospecha o acusación al respecto, siguiendo los pasos técnicos y procedimentales necesarios para verificar la veracidad de las acusaciones planteadas".
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"Sin embargo, Estados Unidos no solo se ha abstenido de proporcionar cualquier prueba admisible, sino que ha ignorado todos los mecanismos y procedimientos técnicos estipulados en la Convención sobre la Prohibición de las Armas Químicas para emitir una decisión de imponer sanciones a Sudán", ha lamentado.
Por ello, la cartera ha remarcado que "esto indica que los motivos de estas sanciones son puramente políticos y no reflejan preocupaciones genuinas sobre la prevención del uso de armas químicas", lo que "evoca precedentes en los que Estados Unidos ha utilizado acusaciones de uso de armas prohibidas para fines políticos que le conciernen".
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Sudán ha insistido en la necesidad de que Estados Unidos presente pruebas que respalden sus acusaciones y ha reiterado su compromiso "con los convenios internacionales pertinentes", incluido el mantenimiento de su cooperación con la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ).
Asimismo, el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional reitera el compromiso del Gobierno de Sudán con los convenios internacionales pertinentes y su continuidad en la cooperación con las organizaciones internacionales competentes, encabezadas por la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas.
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