La Guardia Revolucionaria confirma la muerte de uno de sus miembros por los bombardeos de EEUU contra Irán

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La Guardia Revolucionaria ha confirmado este miércoles la muerte de uno de sus integrantes a causa de los bombardeos ejecutados en las últimas horas por Estados Unidos contra la provincia de Juzestán, situada en el suroeste del país, en medio del alto el fuego alcanzado en abril y las negociaciones para intentar lograr un acuerdo definitivo para poner fin al conflicto en Oriente Próximo.

La Tercera Región Marítima de la Guardia Revolucionaria ha indicado en un breve comunicado que uno de sus integrantes "ha caído mártir cuando hacía frente a drones enemigos" en Bandar Mashahr, sin más detalles al respecto, según ha recogido la cadena de televisión pública iraní, IRIB.

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"La fuente de cualquier apoyo al agresivo Ejército estadounidense para invadir la soberanía y el territorio de Irán será el objetivo legítimo de las Fuerzas Armadas", ha advertido, en una acusación contra países de la región que permiten a las tropas de Estados Unidos operar en su territorio para lanzar sus ofensivas.

Irán ha acusado a Estados Unidos de cometer "una grave violación" del memorando de entendimiento con sus últimos bombardeos y ha afirmado que estos hechos, junto a los bombardeos de Israel contra Líbano y la revocación de Washington de la autorización de las ventas de petróleo iraní, dejan "sin efecto" varias cláusulas del pacto, destinado a allanar el camino para lograr el fin a la guerra en Oriente Próximo.

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Washington ha descrito su bombardeos como una respuesta a los ataques contra varios buques en el estrecho de Ormuz, donde Irán exige que se coordine con Teherán la navegación a raíz del conflicto abierto por la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel y hasta que se alcance un acuerdo de paz definitivo.

Tras ello, la Guardia Revolucionaria de Irán ha asegurado haber "destruido" 85 instalaciones militares estadounidenses ubicadas en Bahréin y Kuwait, así como derribado un dron tipo MQ-9 "enemigo", en su respuesta militar a los bombardeos, que suponen uno nuevo capítulo de tensiones tras el frágil alto el fuego firmado el 8 de abril.