La Haya, 6 jul (EFE).- El ministro neerlandés de Comercio Exterior, Sjoerd Sjoerdsma, inicia el martes una visita oficial de tres días a China al frente de una misión empresarial, la primera organizada por Países Bajos a ese país desde 2018, en un momento de tensiones entre ambos países por el sector de los semiconductores y la rivalidad tecnológica entre Pekín y Washington.
La misión, que visitará Pekín y Shanghái, busca reforzar la relación comercial con China, uno de los principales mercados para empresas neerlandesas, pero tiene lugar en un momento sensible por el papel de Países Bajos en la industria mundial de los microchips y las presiones estadounidenses a restringir el acceso de China al sector.
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El programa oficial anunciado este lunes por Países Bajos incluye una reunión en Pekín con el ministro chino de Comercio, Wang Wentao; una mesa redonda de directivos de empresas neerlandesas y chinas; y consultas bilaterales del Comité Económico Conjunto, cuya última reunión se celebró en 2020 de forma virtual.
Sjoerdsma viajará acompañado de representantes de varias empresas de sectores como alta tecnología, logística, agricultura, aviación, alimentación y arquitectura, lo que incluye a ASML, Philips, KLM, AkzoNobel, FrieslandCampina, NXP, ASM, Signify y el Puerto de Róterdam.
"Durante las últimas décadas hemos construido una relación comercial sólida. Con esta visita, queremos seguir fortaleciendo la relación comercial bilateral entre Países Bajos y China. Eso también implica abordar asuntos que nos preocupan", señaló Sjoerdsma.
Uno de los principales puntos de conflicto entre ambos países es el caso de Nexperia, fabricante de semiconductores con sede en Países Bajos y en manos de la empresa china Wingtech.
El año pasado, el Gobierno neerlandés intervino en Nexperia con el argumento de proteger la producción de chips en Europa, lo que provocó una crisis diplomática que aún arrastra consecuencias judiciales y comerciales.
Pese a ello, Nexperia no forma parte de la delegación empresarial que acompaña a Sjoerdsma.
La misión sí estará marcada por la presencia de ASML, que fabrica máquinas esenciales para la producción de semiconductores.
Estados Unidos ha impuesto en los últimos años restricciones a la exportación de tecnología avanzada hacia China y estudia nuevas medidas que podrían afectar directamente a empresas extranjeras como ASML, incluidas sus ventas y servicios de mantenimiento a clientes chinos.
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Países Bajos se encuentra así en una posición delicada: por un lado, es aliado de Estados Unidos y comparte con la Unión Europea la preocupación por la dependencia tecnológica y las prácticas comerciales chinas; por otro, China es un mercado clave para grandes empresas neerlandesas.
El propio Sjoerdsma llega a China con un perfil político sensible para Pekín, después de que, en 2021, cuando era diputado, impulsó una moción parlamentaria para calificar de "genocidio" el trato de China a la minoría uigur, lo que llevó a Pekín a incluirlo en una lista de sanciones.
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Un año después, visitó Taiwán y defendió la posibilidad de imponer sanciones a China como forma de disuadir una posible invasión de la isla, que Pekín considera parte de su territorio.
No está claro si Sjoerdsma continúa en la lista china de sanciones. EFE
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