San José, 30 jun (EFE).- El obispo emérito nicaragüense Juan Abelardo Mata, de 80 años, fue retenido unas horas por la Policía Nacional de Nicaragua tras oficiar una misa en la que pidió orar por la iglesia Católica perseguida y rezar por los sacerdotes que han sido desterrados del país centroamericano, denunciaron este martes fuentes religiosas.
"Me indigna profundamente y repruebo en modo absoluto la agresión cometida por la policía del régimen contra mi hermano Mons. Juan Abelardo Mata, obispo emérito de Estelí", escribió en sus redes sociales el obispo nicaragüense desnacionalizado Silvio Báez, muy crítico con el Gobierno que copresiden en Nicaragua los esposos Daniel Ortega y Rosario Murillo.
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"Estas cobardes acciones solo demuestran la debilidad e irracionalidad de una dictadura criminal”, reprochó el también obispo auxiliar de Managua, a quien el fallecido papa Francisco ordenó dejar Nicaragua en 2019 por razones de seguridad.
Según la prensa nicaragüense, que cita fuentes vinculadas a la Iglesia católica, el obispo emérito Mata fue retenido por policías el pasado lunes en represalia por una misa celebrada el pasado jueves 25 de junio en la iglesia Cruz del Calvario, en la ciudad de Estelí (norte), en la que pidió a los fieles rezar por la Iglesia católica perseguida y mencionó expresamente al obispo nicaragüense desnacionalizado y excarcelado Rolando Álvarez y al sacerdote Frutos Valle.
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El obispo emérito habría sido trasladado bajo el argumento de que era objeto de una investigación y, tras varias horas, fue dejado bajo vigilancia en su residencia, en la ciudad de Tisma, departamento (provincia) de Masaya (suroeste).
Hasta el momento, la Policía Nacional no ha ofrecido una explicación oficial sobre la retención ni ha informado de la existencia de un proceso judicial en contra del religioso octagenario.
Las relaciones entre el Vaticano y Managua, que están suspendidas oficialmente, atraviesan momentos de gran animadversión.
En marzo de 2023, el fallecido papa Francisco calificó como una "dictadura grosera" el Gobierno de Daniel Ortega en Nicaragua, un mes después de la condena por "traición a la patria" del obispo Rolando Álvarez a 26 años y cuatro meses de prisión, ahora exiliado y desnacionalizado.
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Ortega, a su vez, disolvió y expropió a la Compañía de Jesús, orden a la que pertenecía el sumo pontífice, y también ha calificado de "mafia" y antidemocrática a la Iglesia.
Además, al menos 261 religiosos, incluido el presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, Carlos Herrera, han sido desterrados de ese país, como resultado de la persecución religiosa contra la Iglesia católica, según el informe titulado 'Fe bajo fuego' de la ONG humanitaria Colectivo Nicaragua Nunca Más. EFE
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