Pekín, 26 jun (EFE).- Con nuevas armas como las leyes que refuerzan sus cadenas de suministro frente a presiones externas, y antiguas bazas como su dominio sobre las tierras raras o la posibilidad de importar más, China se sentará frente a la UE en Bruselas para defender sus intereses, en plena escalada de tensiones por el desequilibrio comercial y la tecnología.
La reunión, prevista para el lunes 29 entre el ministro chino de Comercio, Wang Wentao, y el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, pondrá la relación a prueba tras el giro comercial de la UE frente a China y estará marcada por estas cinco claves:
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La reunión será el primer contacto de alto nivel entre China y la Unión Europea (UE) después de que Bruselas respaldara una línea más activa frente a Pekín, con el uso más rápido de las herramientas comerciales disponibles y la posibilidad de crear nuevos instrumentos.
La Comisión Europea considera "insostenible" una relación en la que las importaciones procedentes de China han aumentado un 45 % en los últimos años y han contribuido a un déficit comercial de unos 360.000 millones de euros anuales, una cifra que Bruselas vincula a subvenciones, exceso de capacidad y dificultades de acceso al mercado chino.
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China también llega a la reunión con un marco legal reforzado frente a amenazas externas contra sus cadenas industriales, después de que el Ministerio de Comercio publicara esta semana un reglamento que detalla cómo investigará y responderá a restricciones o medidas discriminatorias adoptadas por otros países, en un contexto de creciente uso de listas, controles y sanciones entre Washington, Bruselas y Pekín.
El texto prevé adoptar contramedidas como restricciones al comercio de bienes, tecnología o servicios, la imposición de tasas especiales o las sanciones a entidades o personas, y desarrolla un marco aprobado previamente por el Ejecutivo chino para proteger las cadenas chinas de suministro.
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China concentra alrededor del 60 % de la producción mundial de tierras raras y hasta el 90 % de su procesado, lo que le otorga un control clave sobre insumos esenciales para sectores como el automóvil eléctrico, las energías renovables, la defensa, los semiconductores y otras industrias tecnológicas, mientras que la UE depende de Pekín para cerca del 98 % de estos materiales y más del 90 % de otros estratégicos.
Así, Bruselas busca reducir su dependencia con objetivos para 2030, como extraer el 10 % de materias primas críticas en la UE y limitar al 65 % la procedencia de un solo país.
El pulso se extiende también a la IA: la UE, Alemania y Países Bajos se sumaron esta semana a Pax Silica, una iniciativa impulsada por EE.UU. para reforzar cadenas de suministro de IA, incluidos semiconductores, minerales críticos y energía, en plena competencia tecnológica con China.
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Frente a las advertencias europeas sobre un posible "China shock 2.0", Pekín trata de imponer el marco opuesto: el de una "Oportunidad China 2.0", con la que presenta su capacidad industrial como una fuente de productos baratos, transición verde y modernización.
La expresión 'China shock 2.0' alude al temor a que una nueva oleada de exportaciones chinas, esta vez en sectores industriales de mayor valor añadido, presione a los fabricantes europeos, como ya ocurrió a comienzos de siglo con la entrada masiva de productos chinos baratos en Occidente.
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El portavoz de Exteriores Guo Jiakun defendió este viernes que los productos chinos son una "contribución" para el mundo, y aseguró que China "nunca persigue un superávit comercial", sino que comparte su mercado interno mediante un aumento de las importaciones, que según él crecieron un 20,5 % interanual hasta mayo, 8,7 puntos más que las exportaciones.
Enfrente, China tendrá a una UE donde crece el malestar, resumido recientemente por Jens Eskelund, presidente de la Cámara de Comercio comunitaria en China, quien afirmó que en Europa cunde la sensación de "estar siendo timados" y advirtió de que el marco económico que sostuvo durante décadas la relación con Pekín ya no funciona para los Veintisiete.
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Ding Chun, académico de la Universidad Fudan, declaró al portal Guancha que Europa atraviesa una situación "difícil" y atribuyó su "ansiedad" a una pérdida de ventaja industrial, con una economía demasiado apoyada en sectores tradicionales como el automóvil o la química y rezagada frente a los avances tecnológicos en China y EE.UU.
Según Ding, el antiguo modelo de crecimiento europeo, basado en energía rusa barata, capacidad industrial propia y exportaciones, se ha vuelto difícil de sostener tras la guerra de Ucrania y el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, lo que ha llevado a Bruselas a levantar una "muralla protectora" contra China. EFE
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