Descubren cómo se estructuran las comunidades microbianas en las masas de agua marinas de la Antártida

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Un equipo internacional de científicos ha descrito en detalle por primera vez el vínculo que existe entre las comunidades microbianas marinas antárticas y las masas de agua marinas del continente, según ha informado este jueves el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), organismo que ha liderado la investigación junto a la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) de Chile.

En concreto, los científicos han reseñado qué microorganismos hay y su papel en la estructura y funcionamiento de los ecosistemas antárticos, tanto en redes tróficas como en ciclos biogeoquímicos. Según el museo, estos hallazgos aportan información clave para medidas de conservación ambiental en la Antártida.

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Para llevar a cabo la investigación, que se publica en la revista BMC Biology, han analizado muestras de agua del Océano Austral a profundidades que van desde uno a 400 metros en el Estrecho del Gerlache (Antártida), una zona de especial interés ecológico que busca convertirse en un área marina protegida.

Entre otras cosas, han propuesto el concepto de "huella microbiana de las masas de agua", que describe o caracteriza las propiedades de las masas de agua utilizando las comunidades microbianas como indicadores ecológicos.

"Lo que hemos hecho ha sido, para cada masa de agua, analizar microorganismos procariotas y eucariotas, estudiando tanto los microorganismos de vida libre como los asociados a partículas, y hemos revisado qué papel tienen. El resultado es una visión del ecosistema más amplia de la tradicional", ha indicado la investigadora del MNCN Mireia Mestre.

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En el marco del estudio, los expertos han detectado cambios en las condiciones oceánicas (temperatura, salinidad, etc.) del Estrecho del Gerlache asociadas al cambio climático. Éstos están modificando las comunidades microbianas, un aspecto que, eventualmente, afectará al ecosistema entero.

"Hemos observado que las diatomeas están disminuyendo a la vez que aumentan los criptófitos, dos tipos de microorganismos muy distintos", ha indicado Alicia Prior, también del MNCN.

De acuerdo con el MNCN, hay varios efectos potenciales de estas alteraciones. En lo que se refiere a las cadenas tróficas, el kril encontrará menos alimento, ya que las diatomeas son mucho más nutritivas que los criptófitos. Además, hay que tener en cuenta el secuestro biológico de carbono.

"El Océano Austral es a día de hoy un sistema muy eficiente de secuestro de carbono atmosférico. Si el kril y las diatomeas disminuyen, también lo hará la cantidad de carbono secuestrada desde la atmósfera hacia el fondo del océano", apunta Prior.

Juan Höfer, investigador del proyecto ICEMELT, ha explicado que los efectos del deshielo y entrada de agua dulce en la comunidad de microorganismos en las aguas superficiales del estrecho se ven modulados por la historia de las masas de agua.

Por ejemplo, las aguas superficiales que han pasado cerca de las grandes colonias de pingüinos en el extremo norte de la Península Antártica presentan organismos de origen terrestre que muy posiblemente se incorporan debido al deshielo que cruza las colonias de pingüinos y alcanza las aguas superficiales viajando rumbo al sur a lo largo de la península.

Además, han encontrado hongos marinos en todas las aguas del estrecho, algo que posiblemente es extrapolable a todo el Océano Austral. "Los hongos son más importantes en las aguas profundas del estrecho donde están consumiendo y reciclando la materia orgánica y nos indica su importancia en el funcionamiento del Océano Austral, algo que hasta la fecha no se ha estudiado en detalle", ha señalado.

MEDIDAS DE CONSERVACIÓN EN EL ESTRECHO DE GERLACHE

Según el MNCN hace hincapié en que este estudio solo aumenta los motivos para establecer medidas de conservación en la zona del Estrecho de Gerlache. En este sentido, Mestre ha incidido en que si bien se ha impulsado la creación de áreas marinas protegidas en Antártida en la última década, "la falta de convergencia internacional impide el avance de las iniciativas".

"En el complejo momento en el que nos encontramos, estudios como éste nos ayudan a comprender el funcionamiento de estos ecosistemas, y además contribuyen a que la ciudadanía y los responsables de la gestión ambiental reconozcan la importancia de preservar la Antártida y de considerar a los microorganismos dentro de las medidas de conservación ambiental", ha concluido.

Esta investigación ha sido desarrollada principalmente a través del programa polar chileno. En el estudio han participado también investigadores del proyecto Anillo ICEMELT (Chile), la Universidad de Concepción (Chile), la St. Francis Xavier University (Canadá), University of Southern California (EE.UU.), Southern University of Science and Technology (China), Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC, España), y el Laboratorio de microbiología marina del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) francés.