Un ordenador chino recupera el primer puesto mundial en supercomputación tras nueve años

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Pekín, 24 jun (EFE).- El superordenador chino LineShine se situó como el más rápido del mundo en la clasificación internacional Top500, un hito que devuelve a China al primer puesto global de la supercomputación por primera vez en nueve años y que se produce en plena rivalidad tecnológica con Estados Unidos.

El sistema, desarrollado en el Centro Nacional de Supercomputación de la ciudad suroriental de Shenzhen, alcanzó un rendimiento sostenido de 2,198 exaflops y se convirtió en el primero en superar los dos exaflops de capacidad de cálculo sostenida, según la lista, presentada recientemente en la conferencia ISC 2026 de Hamburgo (Alemania).

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La marca significa que el computador es capaz de completar más de dos trillones de cálculos por segundo.

LineShine, descrito por medios estatales chinos como un equipo de desarrollo nacional, supera en la clasificación al estadounidense 'El Capitán', instalado en el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, y a Frontier, del Laboratorio Nacional Oak Ridge, ambos en Estados Unidos.

Además de su velocidad, el sistema destaca por emplear procesadores chinos LX2 de propósito general y no unidades de procesamiento gráfico, o GPU, los chips especializados en los que se apoyan muchos de los grandes superordenadores y sistemas de inteligencia artificial.

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El nuevo superordenador utiliza el sistema operativo Kylin y está concebido para integrar en una misma plataforma la computación científica tradicional y cargas de trabajo de inteligencia artificial.

Según la información difundida sobre el sistema, sus chips incorporan memoria de alto ancho de banda desarrollada en China, lo que permite acelerar el movimiento de datos frente a las CPU convencionales, un factor clave en tareas de simulación científica y entrenamiento de modelos de IA, según la prensa local.

Desde su entrada en funcionamiento, el equipo ha respaldado investigaciones en ciencias atmosféricas y oceánicas, simulación de ingeniería, materiales, desarrollo de fármacos, neurociencia e inteligencia artificial científica.

El avance llega en un momento en que Pekín busca reforzar su autosuficiencia tecnológica ante los controles de exportación de Estados Unidos sobre semiconductores avanzados, equipos de fabricación de chips y tecnologías vinculadas a la inteligencia artificial.

La supercomputación se ha convertido en un ámbito central de esa competencia, al ser clave para el desarrollo de nuevos materiales, defensa, clima, biomedicina, industria avanzada y modelos de IA. EFE