Un total de 101 de las 828 de las estaciones de AEMET registraron este lunes 40ºC o más y una treintena no bajó de 25ºC

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Un total de 101 de las 828 estaciones que componen la red de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) alcanzaron o superaron este lunes los 40ºC, según ha indicado el organismo estatal a través de una serie de mensajes en 'X'.

De esta manera, ha resaltado que ayer se superaron los 45ºC en Andújar (Jaén) y los 42ºC en el nordeste peninsular, como en Lleida o en el valle del Ebro. Por otro lado, ha indicado que una treintena de estaciones no ha bajado de los 25ºC durante la madrugada, lo que se conoce como noche tórrida.

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Por esta parte, ha añadido que ha sido el tercer día consecutivo en el que no se ha bajado de los 30ºC en zonas de la costa de Almería. "Hasta 2026 nunca se habían medido mínimas de 30 °C o más en junio en la Península", ha indicado.

Por su parte, el portavoz del organismo estatal, Rubén del Campo, ha recordado que en España se han producido doce olas de calor en el mes de junio, la mitad de ellas desde 2015. "Por lo tanto, hay una evidencia de que los episodios de olas de calor aparecen ahora a comienzos de verano con mayor frecuencia que lo que lo hacían en décadas anteriores", ha explicado.

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Además, han experimentado --"no sólo en junio, sino a lo largo del verano"-- un incremento de frecuencia, de intensidad y de duración. "Por ejemplo, se estima que las olas de calor han incrementado su duración unos tres días y su intensidad es de unas tres décimas de grado mayor por década", ha precisado.

Según ha detallado, el cambio climático antropogénico está dando lugar a una mayor adversidad de las altas temperaturas ya que provoca un calentamiento tanto en la atmósfera como en los mares y océanos que rodean España. Además, también es probable que se esté produciendo una modificación de los patrones atmosféricos que influyen en el tiempo en España.

Precisamente, en aquellos que favorecen las olas de calor. Se trata de las grandes dorsales anticiclónicas, muy persistentes, que provocan un calentamiento importante de la superficie sin que el calor pueda escapar durante varios días y que finalmente se traduce en olas de calor. "Esto hay que estudiarlo más", ha reconocido.