
Naciones Unidas ha denunciado este martes "la brutalidad y magnitud" de la violencia sexual en el marco de la guerra desatada en Sudán en abril de 2023 y ha cifrado en cerca de 550 los incidentes que ha podido documentar desde el inicio del conflicto, con alrededor de mil víctinas, entre ellas aproximadamente 300 menores.
El informe publicado por la oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Turk, recoge que esta violencia sexual tiene impactos "profundos" y "a largo plazo" sobre víctimas, familias y comunidades, antes de especificar que estos casos son parte de una táctica para "aterrorizar y traumatizar" a la población civil sudanesa.
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"A menos que los patrones e impactos de la violencia sexual relacionada con el conflicto sean abordados a través de justicia, respuestas centradas en las víctimas y esfuerzos para hacer frente al estigma y la discriminación, la paz y la cohesión social en Sudán podría quedar socavada durante los próximos años", afirma el documento.
Así, el propio Turk ha advertido de que "la violencia sexual está siendo usada como un arma de guerra". "Esto es un crimen de guerra y, siendo cometido como parte de un ataque generalizado o sistemático, es un crimen contra la humanidad", ha agregado. El informe destaca que, en el caso de la región de Darfur, existen "motivos razonables" para creer que algunos de estos actos de violencia sexual podrían equivaler a crímenes contra la humanidad.
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La Oficina de Derechos Humanos de la ONU ha verificado 546 incidentes de violencia sexual en conflicto en 16 de los 18 estados de Sudán entre el inicio del conflicto y mediados de abril, con 838 víctimas --539 mujeres, 284 niñas, ocho hombres y siete niños--, una cifra que describe como "la punta del iceberg" debido a la falta de datos sobre el terreno.
La mayoría de los incidentes han sido atribuidos a "hombres con uniformes de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), sus afiliados y milicias árabes", si bien también hay casos achacados a las Fuerzas Armadas y otros grupos y movimientos armados alineados con las tropas gubernamentales.
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En este sentido, el documento apunta que "la violencia sexual ha sido perpetrada en conjunción con ataques sistemáticos y coordinados contra civiles como una táctica de guerra", con casos verificados de violaciones, violaciones en grupo, esclavitud sexual, matrimonios forzosos, prostitución forzada, torturas sexuales y tráfico de personas con el objetivo de violencia sexual.
De hecho, casi una cuarta parte de los incidentes implican violaciones en grupo, con un caso documentado que implica a diez personas que violaron a una niña. Asimismo, destaca "patrones repetidos" que incluyen el uso de la violencia sexual como un medio para controlar el movimiento de civiles, secuestros vinculados a violencia sexual, esclavitud y sexual y violencia sexual durante periodos de detención.
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La oficina ha documentado los casos de al menos 85 mujeres y niñas que sufrieron esclavitud sexual y fueron obligadas a realizar labores domésticas para generar ingresos, así como la muerte de trece personas, incluida una niña de nueve años, a causa de "violaciones brutales en grupo", mientras que hay al menos 59 casos de embarazos por estas violaciones.
Por otra parte, el documento refleja que la violencia sexual ha sido perpetrada también como venganza a partir de una afiliación percibida a partes específicas, a lo que se suman ataques motivados por la etnia. Muchas víctimas de la comunidad masalit de Darfur Occidental relataron que sus atacantes les preguntaron a qué tribu pertenecían antes de violarlas.
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Turk ha reclamado por ello investigaciones "independientes e imparciales" sobre estos actos y ha argüido que "la impunidad persistente está profundizando claramente los daños y reforzando los ciclos de violaciones y abusos".
"Todos los perpetradores, incluidos aquellos que ejercen responsabilidad de mando, deben rendir cuentas plenamente, y las víctimas deben tener garantizado el acceso a una reparación efectiva, incluida la indemnización", ha explicado, antes de pedir a las partes que adopten medidas "concretas y verificables" para prevenir la violencia sexual.
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ALERTA SOBRE LA SITUACIÓN EN EL OBEID
En este contexto, la comunidad internacional ha emitido recientemente alertas en torno a la situación en la ciudad de El Obeid, en la región de Kordofán (centro), ante la posibilidad de que las RSF lancen una ofensiva a gran escala, con la amenaza latente de repetición de las atrocidades cometidas en octubre de 2025 en El Fasher, Darfur.
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El portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Thomas Pigott, ha reseñado que Washington está "profundamente preocupado" por las informaciones sobre el despliegue de las RSF y sus aliados en torno a El Obeid y ha advertido de que esto "incrementa de forma significativa el riesgo de violencia contra civiles".
Pigott ha reseñado que esto incluye la posibilidad de "ataques contra objetos civiles" y "un mayor recrudecimiento del conflicto en El Obeid y la región de Kordofán". "Hay indicaciones alarmantes sobre que las atrocidades en masa podrían ser inminentes, lo que empeoraría aún más la ya catastrófica crisis humanitaria en Sudán", ha esgrimido.
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"Las RSF y sus fuerzas aliadas deben cesar toda acción que pueda poner en peligro a la población civil, obstaculizar la asistencia humanitaria o contribuir a la comisión de más atrocidades y sufrimiento", ha dicho, antes de puntualizar que las partes "deben cumplir con sus obligaciones en virtud del Derecho Humanitario a la hora de proteger a la población civil y garantizar que quienes busquen seguridad puedan hacerlo sin temor ni obstáculos".
Washington ha remarcado que "no hay una solución militar a este conflicto" y ha ahondado en que las partes "deben buscar un acuerdo negociado, sin condiciones previas, que ponga fin a la violencia y aborde el inmenso sufrimiento del pueblo sudanés", según un comunicado del Departamento de Estado estadounidense.
"Estados Unidos seguirá colaborando con sus socios internacionales y las partes interesadas sudanesas para impulsar una tregua humanitaria, garantizar el acceso humanitario sin trabas y apoyar una transición hacia la paz civil y una paz duradera", ha manifestado Pigott. "Solo mediante la paz y la estabilidad podrá Sudán recuperar un Gobierno civil independiente, preservar su unidad y hacer realidad las aspiraciones de su pueblo", ha apostillado.
ATAQUE CONTRA UN CAMPAMENTO DE DESPLAZADOS
La organización no gubernamental Red de Doctores de Sudán ha confirmado en las últimas horas la muerte de dos personas en un ataque achacado a las RSF contra un campamento de desplazados en El Obeid, un suceso que ha dejado además 19 heridos, entre ellos nueve niños.
"Este último incidente de violencia contra civiles en la ciudad se produce en medio de ataques continuos que se han prolongado durante más de una semana, amenazando la vida de los residentes y empeorando aún más una situación humanitaria ya de por sí crítica", ha dicho el organismo a través de un comunicado publicado en redes sociales.
La ONG ha condenado "firmemente" el "ataque deliberado contra civiles que buscaban refugio en El Obeid tras ser forzados a huir de sus hogares a causa de la guerra", antes de insistir en que este tipo de sucesos "suponen una violación flagrante del Derecho Internacional Humanitario y las normas humanitarias, lo que equivale a un crimen de guerra".
Por ello, ha reclamado a la comunidad internacional que "no ignore el asesinato de civiles en El Obeid, que continúa desde hace más de una semana", así como que "actúen para proteger a la población y detener los ataques contra lugares civiles a través de la presión sobre la cúpula de las RSF para que ponga fin a estos ataques".