CECU pide limitar la publicidad de bebidas energéticas dirigida a menores en el entorno digital

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La Federación de Consumidores y Usuarios CECU ha reclamado que la futura ley que prohibirá el acceso de menores de 16 años a las bebidas energéticas refuerce los límites de la publicidad y que estos se extiendan al entorno digital, a fin de restringir su promoción en redes sociales, plataformas de vídeo, videojuegos, servicios de 'streaming' y colaboraciones con 'influencers' o creadores de contenido.

Así lo ha recogido en sus aportaciones a la consulta pública del anteproyecto de ley de acceso de menores a bebidas con alto contenido de cafeína, una normativa con la que el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 busca prohibir la venta a menores de 16 años, ampliar esta restricción hasta los 18 años en el caso de las bebidas que contengan más de 32 miligramos de cafeína por cada 100 mililitros, y regular su publicidad.

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CECU ha valorado positivamente la iniciativa y ha pedido que la prohibición de venta y suministro comprenda canales 'online' y plataformas de reparto a domicilio, mediante mecanismos efectivos de verificación de edad. A su vez, ha insistido en que no debe limitarse únicamente al acceso a los productos, sino incorporar medidas que reduzcan la presión comercial y limiten aquellos factores que aumentan su atractivo y normalizan su consumo entre menores.

"Las decisiones de consumo no se producen en un entorno neutral. La publicidad, la promoción y otras prácticas comerciales condicionan las preferencias y hábitos de consumo, especialmente cuando hablamos de personas menores de edad, consideradas consumidoras vulnerables", ha explicado la técnica de Alimentación de CECU Sarahi Boleko.

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En este sentido, la organización ha apuntado que las bebidas energéticas tienen una "elevada presencia" en campañas publicitarias, redes sociales, eventos deportivos, plataformas digitales y colaboraciones con creadores de contenido, entornos especialmente influyentes en la configuración de hábitos de consumo durante la adolescencia.

Como ha advertido, en línea con datos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés), el 68 por ciento de los adolescentes europeos consume bebidas energéticas, que están asociadas con alteraciones del sueño, nerviosismo, ansiedad, dificultades de concentración y otros efectos psicológicos y cardiovasculares.

MEDIDAS PROPUESTAS

CECU ha pedido que se valoren medidas regulatorias como la prohibición de promociones comerciales que incentiven el consumo de bebidas energéticas entre personas menores de 16 años, así como la limitación de la disponibilidad y visibilidad de las bebidas en espacios frecuentados por esta población, incluyendo centros educativos, instalaciones deportivas, centros de ocio infantil y máquinas expendedoras ubicadas en estos entornos.

Asimismo, ha reclamado que se refuercen las obligaciones de información al consumidor mediante la incorporación de un etiquetado frontal claro, visible y fácilmente comprensible que facilite una toma de decisiones informada y advierta sobre los riesgos asociados al consumo de estos productos por parte de menores de edad, incluyendo información sobre su contenido en cafeína y la recomendación expresa de no consumo por niños y adolescentes.

Junto a esto, ha demandado que se prohíba el patrocinio de bebidas energéticas en actividades, competiciones, eventos o instalaciones deportivas dirigidas principalmente a niños y adolescentes, a fin de evitar la asociación de estos productos con la práctica deportiva y los hábitos saludables.

En sus aportaciones, la organización también ha incluido una serie de propuestas no regulatorias, que contemplan el desarollo de campañas de información y sensibilización dirigidas a familias, centros educativos y adolescentes; programas de educación alimentaria y alfabetización publicitaria y digital para los menores; y la formación de los profesionales de la educación, salud y deporte.

Además, ha instado a promover alternativas de hidratación más adecuadas; impulsar acciones de sensibilización dirigidas a clubes y federaciones deportivas, entrenadores, familias y deportistas jóvenes; y establecer mecanismos de seguimiento y evaluación periódica que midan la efectividad de las medidas implantadas.