La colosal factura de 107 días de guerra en Irán: más de 3.000 muertos y destrucción

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Jaime León

Teherán, 18 jun (EFE).- La República Islámica de Irán sigue en pie tras una guerra de 107 días con Estados Unidos e Israel, pero con un alto coste de más de 3.000 muertos, la destrucción de importantes industrias y una crisis económica que amenaza la subsistencia de los iraníes.

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El 28 de febrero cayeron las primeras bombas estadounidenses e israelíes en el centro de Teherá que causaron víctimas, entre ellos el líder supremo Alí Jameneí, al frente de la República Islámica desde 1989, y 168 niñas, niños y maestros en un colegio en la sureña ciudad de Minab.

Durante 39 días consecutivos Estados Unidos e Israel bombardearon más de 13.000 objetivos en suelo iraní como comisarías, cuarteles de la Guardia Revolucionaria, aeropuertos y sistemas de defensa aéreos, pero también fueron golpeados hospitales, colegios, desalinizadoras, fábricas o plantas petroquímicas.

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Esos ataques han causado daños por valor de 270.000 millones de dólares, acelerado los despidos y disparado la inflación hasta el 83 %, el dato más alto en seis décadas.

Más de 3.000 muertos

Todos esos bombardeos provocaron la muerte de 3.468 personas, de ellos 2008 militares y 1.460 civiles,  según datos del Gobierno iraní, que indicó que más de 34.000 personas resultaron heridas en todo el país.

Del total de muertos 1.265 se registraron en Teherán, donde además 2.800 personas resultaron heridas, de las que 125 aún permanecen hospitalizadas, según informó el martes el presidente del Comité de Seguridad del Consejo Municipal de Teherán, Mehdi Babaei.

La ONG con sede en Estados Unidos HRANA sitúa el número de muertos en 3.636 hasta el 8 de abril día en que se alcanzó un alto el fuego entre Irán y Estados Unidos, unas cifras similares a las oficiales.

Infraestructuras

Los más de 13.000 bombardeos durante 39 días provocaron graves daños a las infraestructuras del país, empezando por las edificaciones civiles, con 100.000 viviendas y 23.500 comercios afectados en todo el país.

Además fueron golpeados más de 300 centros médicos, 32 universidades y 857 centros educativos y escuelas, según el presidente de la Media Luna Roja de Irán, Pirhosein Kulivand.

También sufrieron daños los aeropuertos  Imam Jomeiní y Mehrabad de Teherán; el de Mashad en el noreste del país; Bushehr en el sur del país o el de Tabriz en el noroeste.

Además, 15 aviones de pasajeros fueron destruidos en los aeropuertos, y el 20 % de la flota operativa iraní de unos 130 aviones quedó fuera de servicio, según Aviación Civil iraní.

Sector industrial

La industria del país persa no se libró de las bombas con al menos 3.000 infraestructuras afectadas, entre ellas las más importantes del país, como son la petroquímica y la siderúrgica, responsables de exportaciones el año pasado de 13.000 y 6.000 millones de dólares, respectivamente.

Al menos 50 plantas petroquímicas cerraron por los daños sufridos y la principal acería iraní y una de las mayores de Oriente Medio, Mobarakeh, tardará un año en recuperar su capacidad normal.

Los daños provocados a la industria, junto con el corte de internet durante tres meses, ha provocado la pérdida de al menos dos millones de empleos, según datos del Gobierno iraní, y acentuado la crisis económica del país.

En estos meses de conflicto la inflación ha subido hasta el 83 %, el dato más alto en medio siglo en Irán, y hasta el 129 % en los productos de alimentación.

La subida constante de precios está golpeando la economía de una población que ya se levantó en diciembre y enero pasados por la mala situación financiera, en unas protestas que fueron reprimidas con una dureza que causó miles de muertos.

En las negociaciones con Estados Unidos, Irán busca sobre todo alivio económico con el levantamiento de las sanciones a la venta de su petróleo y el acceso a miles de millones de dólares congelados en el extranjero para reconstruir el país, pero también para aliviar la vida de los iraníes y evitar nuevas revueltas. EFE