Madrid, 3 jun (EFE).- Un error burocrático convirtió al ‘10’ en un número emblemático, un portero fue campeón con el 5 a la espalda y el 14 y el 19 identificaron a dos de los mejores de la historia en su paso por el Mundial. Historias con números que el azar convirtió en simbólicos.
“Antes de Pelé, el 10 era solo un número”. El sentido homenaje de Neymar -otro 10- a su ídolo, tras el fallecimiento de este, explica perfectamente la importancia de 'O Rei', que lo convirtió en un dorsal emblemático.
Y todo, por una confusión.
La numeración para facilitar la identificación de los jugadores no se introdujo en los Mundiales hasta 1950 y, cuatro años después, en Suiza, se acordó que cada jugador llevase el mismo dorsal durante todo el torneo.
Sin embargo, fue en Suecia 1958 cuando el azar dotó a uno de estos números de una simbología especial. Por un error burocrático, los dirigentes brasileños no enviaron a tiempo la numeración a la FIFA y fue un dirigente uruguayo miembro del Comité Organizador de la Federación Internacional, Lorenzo Villizio, qu afirmó conocer a los jugadores de la ‘Canarinha’.
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No era cierto. Al portero Gilmar le dio el 3; a Zozinho, portero suplente, el 9; y a un joven, casi adolescente, cuyo paso se suponía anecdótico por ese Mundial, el 10. Era Edson Arantes do Nascimento ‘Pelé’.
Johan Cruyff regateando rivales, apareciendo por cualquier zona del campo. Con el 14 a la espalda, el ‘holandés volador’ revolucionó el fútbol europeo en la década de los años 70 del pasado siglo. Fue el paradigma de lo que se denominó el ‘fútbol total’.
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Y, como Pelé, lució ese número por un capricho del destino.
En la temporada 1970-71, una lesión le apartó del once titular en el Ajax y el 9 pasó a Gerrie Muhren -quien luego recalaría en el Betis-.
En su retorno ante el PSV, el utillero -cuya esposa era encargada de lavar las equipaciones- olvidó la camiseta con el '7' de Muhren. Cruyff le dijo que mantuviese el 9 y fue a buscar una camiseta de los suplentes. Se enfundó el 14 y como el Ajax ganó aquel partido, decidió que le daba suerte.
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Tres años después, aquel 14 fue el mejor jugador del Mundial de Alemania.
El número 5 tiene un peso específico en el fútbol argentino. Quien lo porta debe manejar el juego de su equipo, marca el ritmo. Y, en la Albiceleste, lo han llevado jugadores como Fernando Redondo, Diego Simeone o Javier Mascherano.
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El más icónico, sin embargo, no era albiceleste, ni lo portaba un mediocampista. Fue la camiseta verde de Fillol.
De 1974 a 1986, la Asociación del Fútbol Argentino decidió numerar a su plantilla en los Mundiales por el orden alfabético de los apellidos de sus jugadores. Eso provocó situaciones curiosas, como que dos de los jugadores más elegantes que ha dado el fútbol argentino, Beto Alonso y Oswaldo Ardiles, portasen el 1 en sendas Copas del Mundo.
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Y a Fillol le tocó el 5. Vestido de verde, con el 5 a la espalda ‘el Pato’ se convertiría en campeón del mundo en 1978 y su prenda quedaría instalada en la memoria del fútbol argentino como el símbolo de la conquista de la primera estrella.
Fillol luciría el 7 en España’82, pero ya no sería lo mismo. Y la FIFA decidió, cuatro años después, que si ya era raro ver a porteros con esa numeración, más daño hacía a la vista ver a Ardiles con el número 1 a la espalda. Impuso que el 1 fuese siempre para un guardameta.
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A punto de cumplirse 20 años de su debut en un Mundial, con gol incluido ante Serbia y Montenegro, no hay nada que llame más la atención que ver a un juvenil Leo Messi sorteando rivales con el pelo largo y el número 19 a la espalda.
Aquel verano de 2006, Messi ya contaba en su palmarés con 2 Ligas y una Champions, con el Barcelona, más un Mundial sub-20, con Argentina, pero aún no tenía peso en la Albiceleste.
El 10 era propiedad de Juan Román Riquelme y el resto de dorsales de delanteros ya estaban asignados. Messi recurrió al 19, la edad que cumpliría durante el torneo. Cuatro años después, Diego Maradona, entonces seleccionador argentino, no tuvo dudas: le dio el 10 a ‘la Pulga’ y aquellas camisetas con 19 tienen un valor estimado en subasta entre 20.000 y 50.000 dólares.
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En el Mundial norteamericano, otro 19 está destinado a llamar la atención; Lamine Yamal escogió ese número en la Eurocopa como homenaje a Messi, su ídolo, se lo ha llevado al Barcelona y, ahora, repite en la Copa del Mundo. EFE