Scope Ratings advierte de una brecha de más de 110.000 millones de inversión en defensa entre EEUU y la UE

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Scope Ratings, agencia europea encargada de evaluar el riesgo de crédito de emisiones y productos financieros, ha advertido de una brecha de más de 110.000 millones de euros de inversión en defensa entre Estados Unidos (EEUU) y la Unión Europea (UE).

En concreto, según el analista Jihwan Kim, la brecha de gasto es de más de 115.000 millones de euros, entre los 149.000 millones de dólares (128.000 millones de euros) en investigación y desarrollo (I+D) de defensa en EEUU en 2024 y los 13.000 millones de euros en la UE.

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En este contexto, el informe destaca que, el "fragmentado" sector de defensa europeo, pero en "rápida expansión, está listo para la consolidación", aunque reconoce que "la incertidumbre normativa, la complejidad industrial y las elevadas valoraciones bursátiles podrían dar lugar únicamente a operaciones puntuales por parte de unos pocos contratistas sin limitaciones financieras".

"PROFUNDA DESVENTAJA ESTRUCTURAL"

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"Esto deja al sector en una profunda desventaja estructural frente a EEUU, a menos que los gobiernos europeos respalden con reformas sus compromisos de aumentar el gasto en defensa", ha añadido el experto, que indica que sin una contratación más coordinada, una normativa de fusiones más clara a escala de la UE, una menor influencia estatal sobre los contratistas nacionales y un enfoque menos nacionalista en los proyectos multigubernamentales, "es más probable que se produzcan fusiones y adquisiciones específicas de emisores que una consolidación del sector que transforme las valoraciones".

Al respecto, Scope Ratings ha explicado que la industria de defensa europea se ha expandido desde la invasión de Ucrania por parte de Rusia. "Sin embargo, los Estados miembros de la UE siguen adquiriendo equipos y servicios de defensa a través de canales nacionales independientes y mantienen programas de armamento paralelos, lo que limita las economías de escala y la transferencia transfronteriza de tecnología", ha apuntado, añadiendo que, a diferencia de EEUU, donde el Departamento de Defensa coordina de forma centralizada la I+D y las adquisiciones, la inversión europea se distribuye entre 27 presupuestos nacionales.

De este modo, el resultado es la mencionada brecha de gasto y una "falta de coordinación que es poco probable que se subsane únicamente con presupuestos más elevados". Al hilo, el texto resalta que esta fragmentación conlleva un coste económico "considerable".

COSTE DE LA POCA CONSOLIDACIÓN OSCILA ENTRE 18.000 Y 57.000 MILLONES

De hecho, el Servicio de Investigación del Parlamento Europeo estima que el coste anual de la falta de consolidación oscila entre 18.000 y 57.000 millones de euros, debido a la duplicación de las adquisiciones, las economías de escala no aprovechadas y la pérdida de capacidad de innovación. Los Estados miembros de la UE operan más de 170 sistemas de armas, frente a los aproximadamente 40 de EEUU, incluidos tres programas paralelos de aviones de combate, en comparación con la estandarización estadounidense en torno al F-35.

"A menos que la contratación pública europea se coordine mucho mejor, es probable que persistan las ineficiencias, incluso aunque aumenten los presupuestos nominales", incide el documento, que comenta que las carteras de pedidos récord -por valor de 330.000 millones de euros a finales de 2024- se traducen en una "visibilidad de los ingresos a varios años vista, lo que refuerza los argumentos a favor de la consolidación", con varias operaciones realizadas en los últimos 18 meses.

En esta línea, cabe recordar que las fusiones y adquisiciones en el sector de defensa europeo alcanzaron los 2.000 millones de euros en el primer semestre de 2025, más que en todo el año 2024, aunque, a juicio de la agencia, "esta cifra dista mucho de lo que supondría un ciclo de consolidación plenamente desarrollado".

Asimismo, el estudio señala que la complejidad del sector de defensa europeo, en comparación con otros sectores, constituye otro obstáculo para la consolidación, en particular debido al grado de participación estatal. "Un ejemplo reciente es el de Indra, donde las intermitentes negociaciones de fusión con el Grupo Escribano, de propiedad privada, ilustran cómo los conflictos de gobernanza y la participación del 28% del Estado español pueden ralentizar la ejecución incluso en operaciones nacionales relativamente limitadas", concluye.