En libertad sin cargos un religioso ruso detenido por presunta posesión de drogas en República Checa

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El arzobispo metropolitano Hilarión Alfeyev, quien fue suspendido de sus funciones como responsable de la rama checa de la Iglesia Ortodoxa rusa por acusaciones de abuso sexual, ha sido liberado este martes sin cargos tras ser detenido por la Policía de República Checa por presunta posesión de drogas.

"El metropolitano Hilarión y el conductor que lo acompañaba han sido puestos en libertad en República Checa. No se han presentado cargos contra ellos. Han sido puestos en libertad sin ninguna restricción adicional: sin fianza, sin compromiso por escrito, sin prohibición de viajar ni otras obligaciones procesales", ha señalado su equipo en un mensaje publicado en sus redes sociales.

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El metropolitano fue detenido por la Policía en Karlovy Vary durante un control de tráfico después de que los agentes, al abrir el maletero del vehículo en el que viajaba junto a su conductor, detectaran una sustancia blanca sospechosa guardada en cuatro recipientes.

Hilarión, que ha rechazado "categóricamente" las acusaciones en su contra sobre "almacenamiento o transporte ilegal de sustancias prohibidas", ha denunciado que el registro policial se llevó a cabo tras una denuncia anónima y sin testigos ni cámaras presentes.

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La Iglesia Ortodoxa rusa ha hecho un llamamiento a las autoridades investigadoras y a los tribunales a garantizar los derechos del metropolitano, mientras que también ha afirmado que "adoptará todas las medidas legales necesarias para brindarle asistencia jurídica".

El metropolitano, cuyo nombre secular es Grigori Alfeyev, fue suspendido de su cargo como responsable de la diócesis de Budapest y Hungría en 2024 tras acusaciones de abuso sexual presentadas por un subdiácono. Ocupó el cargo de metropolitano de Volokolamsk y fue el responsable de Relaciones Exteriores del Patriarcado de Moscú.

El Ministerio de Exteriores ruso ha convocado al encargado de negocios de República Checa en Moscú, Jan Ondrejka, para presentar una enérgica protesta ante la detención. Moscú ha afirmado que las acusaciones son "absurdas" e "infundadas", llegando a catalogar la detención de "planificada" y "provocada".