Helsingborg, la resiliencia sueca al servicio de la OTAN

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Rosa Jiménez y Yuval Molina

Helsingborg (Suecia), 23 may (EFE).- Cuando Suecia se unió a la OTAN hace dos años dejando atrás décadas de neutralidad militar, la Alianza no solo ganó un territorio clave para controlar totalmente la salida del Báltico al mar del Norte, sino que además se dotó de la llamada resiliencia civil sueca.

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Helsingborg, el enclave escogido por los ministros de Exteriores de la OTAN para su reunión de los dos últimos días, se presenta como símbolo de esa mentalidad que Europa quiere potenciar en los últimos tiempos.

Es reciente la imagen de la comisaria europea de Ayuda Humanitaria y Gestión de Crisis, Hadja Lahbib, emulando a Mary Poppins y sacando de su bolso los enseres básicos que la Comisión Europea considera que todos los ciudadanos deben tener a mano en una emergencia.

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Pero ese sentimiento de preparación ante la adversidad está ya interiorizada en los suecos: el concepto de “defensa total” que promulgan las autoridades abarca el conjunto de actividades necesarias para preparar a Suecia para la guerra, tanto a nivel militar como civil.

Suecia cree que siempre debe estar preparada, también en tiempos de paz, para hacer frente a diversos tipos de amenazas y crisis, desde pandemias hasta catástrofes naturales o, en última instancia, un ataque armado, y hace partícipes a los ciudadanos de la necesidad de estar siempre en alerta.

Nociones que han ganado terreno en unos años de incertidumbre por la invasión rusa de Ucrania y la beligerancia de Moscú, que han empujado definitivamente no solo a Suecia sino también a Finlandia a unirse a la Alianza.

Quizá sea una de las razones por las que la OTAN ha elegido Helsingborg como escenario de la primera reunión de ministros aliados que organiza Suecia. La ciudad se encuentra en un punto estratégico considerado fundamental para la defensa y resistencia del país.

Más allá de la armonía y la paz que destila Helsingborg, desde el Ayuntamiento dejan claro que el país puede contar con ella como pilar fundamental para la defensa de todo el país.

El puerto de Helsingborg es uno de los nodos logísticos más importantes de Europa y el segundo principal del país en lo que respecta a contenedores.

“Una parte importante de nuestra misión es garantizar que podemos seguir operando en caso de crisis o de guerra”, según el director del puerto, Bart Steijaert, en declaraciones recogidas por el consistorio.

Además, el puerto es considerado clave para “alimentar a una nación”, ya que el 90 % de la fruta y verdura que consume Suecia pasa por él, y sus almacenes abastecen a unas 700 tiendas diariamente.

La ciudad es también sede de empresas suecas punteras que están “borrando la frontera entre lo civil y lo militar”, en un momento en que las llamadas innovaciones de doble uso pueden marcar una ventaja en el campo de batalla.

Una fuerte inversión en tratamiento y potabilidad del agua, sistemas que aseguren el suministro eléctrico en emergencias e infraestructuras digitales son otras de las bazas que ofrece la ciudad.

Durante la reunión de la OTAN, el viernes, la ministra sueca de Asuntos Exteriores, Maria Malmer Stenergard, y el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, firmaron un memorando de entendimiento para reforzar la cooperación tecnológica en áreas como la inteligencia artificial (IA), la conectividad, la biomedicina y la innovación en defensa.

Rododendros y paz

El enclave de la última reunión de ministros aliados es también un punto estratégico geográficamente: se encuentra en el estrecho de Øresund, que une el mar Báltico y el mar del Norte, y que separa solo por unos pocos kilómetros a Suecia de Dinamarca.

El rey Carlos XVI Gustavo destacó ante los ministros en la recepción que les ofreció el jueves en el castillo de Sofiero, residencia de verano de la monarquía sueca, la paz que transmite el entorno: “Yo pasé muchos veranos aquí, y el jardín es reconocido por su gran colección de rododendros, que florecen a principios del verano”, dijo, invitándoles a volver más adelante.

Stenergard fue más allá en el simbolismo de paz de Helsingborg y destacó que, al otro lado del estrecho, se encuentra Elsinor, escenario del ‘Hamlet’ de Shakespeare.

“Ya en tiempos de Hamlet, el control político sobre el Øresund era el asunto estratégico determinante, y a lo largo de los siglos Suecia y Dinamarca libraron más guerras entre sí que quizás cualquier otro par de naciones. Hoy no somos solo vecinos unidos por un puente que cruza el estrecho. Somos aliados. Somos la OTAN”, concluyó. EFE