Las Palmas de Gran Canaria (España), 28 abr (EFE).- Los temas sociales y el rescate de la memoria son algunos de los temas que atraviesan la obra del cineasta chileno Ignacio Agüero, que repasó su trayectoria este martes en España, donde el Festival Internacional de Cine de Gran Canarias le ha dedicado una retrospectiva.
Agüero recordó sus inicios, cuando en un país asolado por el golpe de estado de Augusto Pinochet el aprendizaje artístico y el cine fueron "una especie de refugio donde guarecerse de la dictadura".
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Al hilo de esos recuerdos, el cineasta destacó que en la época de Pinochet hizo "muy pocas películas", trabajando en alguna ocasión "silenciosamente y con bastante miedo" a eventuales represalias de su gobierno fascista, pese a que en 1988, todavía bajo ese régimen, sacó su filme 'Cien niños esperando un tren'.
Producción que "creo que es la película mía que más se da en el mundo. Creo que todas las semanas se está proyectando en alguna parte", apuntó.
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'Cien niños esperando un tren' marcó, además, un punto de inflexión en una carrera todavía incipiente, tanto -dijo- que es a partir de ella cuando "empiezo a formar mi forma de hacer películas, mi estilo".
Uno de los elementos diferenciadores del trabajo de Agüero había despuntado ya, con todo, años antes, cuando acometió la filmación de 'No olvidar', cinta rodada entre 1979 y 1982 partiendo de la historia de una viuda cuyo esposo y sus cuatro hijos "en una sola noche fueron asesinados por la policía" sin que tuviera noticias suyas hasta años después, cuando supo del paradero de sus restos y fue a llevarles flores.
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La estampa de una foto de esa mujer caminando con sus flores llevó al director a tomarla como punto de partida de su nuevo trabajo de entonces y determinó el modo de afrontar todas sus creaciones desde ese momento, elaboradas siempre tomando imágenes sugerentes como motivación y principio de sus rodajes.
Ese dejarse llevar por escenas que transmitan sensaciones e ideas, renunciando incluso a trabajar con un guión previo al considerar este como "una especie de cárcel, porque te obliga a buscar las imágenes que el guion indica", se ha consolidado desde entonces como una de las máximas señas de identidad de sus producciones.
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Creaciones que, incluso contando historias dispares, Ignacio Agüero insiste en que acaban siendo todas parte unas de las otras.
Al filmar cada nuevo trabajo, "me he dado cuenta de que la película empieza a contener las películas anteriores", creaciones ya superadas que, sin embargo, "quieren estar, no se quieren separar" del discurso de las anteriores, hasta el punto de que "son películas que siempre están queriendo ser la misma". EFE
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